Protestas en Irán: seis hospitales de Teherán reportan al menos 217 muertos
Seis hospitales de Teherán registraron al menos 217 muertes tras protestas masivas contra el régimen iraní, con represión y cortes de internet.
Seis hospitales de Teherán registraron al menos 217 muertes de manifestantes en el marco de una nueva ola de protestas que sacudió a Irán. Miles de personas volvieron a ocupar las calles, con epicentro en la capital, en una de las jornadas de movilización más significativas del último tiempo.
Las manifestaciones se desarrollaron en un clima de máxima tensión y desafío abierto al poder del Ayatola. Testimonios y reportes médicos coinciden en que la represión fue intensa y sostenida durante varias horas, con un saldo que expone la gravedad de la respuesta estatal.
Represión, cortes de internet y advertencias del régimen
La movilización se produjo tras un llamado público del príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, y encontró una respuesta inmediata del régimen iraní. Las autoridades activaron restricciones al acceso a internet, emitieron advertencias públicas y desplegaron fuerzas de seguridad en distintos puntos estratégicos.
La consigna central de las protestas fue el rechazo frontal a la República Islámica. En las calles se percibió un clima de creciente confrontación política, con consignas que apuntaron directamente contra la estructura de poder vigente desde 1979.
Quién impulsó las protestas en Irán
La convocatoria fue impulsada por Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, derrocado durante la Revolución Islámica. Desde el exilio, el dirigente había llamado a manifestarse de forma simultánea durante dos noches consecutivas en distintos puntos del país.
La respuesta superó las expectativas de los organizadores y volvió a instalar en el espacio público símbolos y consignas que durante décadas estuvieron prohibidos. Para muchos analistas, este fenómeno refleja un cambio profundo en el clima social y político.
Expansión nacional y señales de hartazgo social
En distintos barrios de Teherán y en otras ciudades se escucharon expresiones de apoyo explícito al antiguo régimen monárquico, un hecho impensado hasta hace pocos años. Ese giro simbólico expone el nivel de desgaste y hartazgo con el sistema político actual.
Las protestas se extendieron más allá de la capital. Ciudades medianas y pequeñas replicaron las movilizaciones, mientras mercados y bazares cerraron sus puertas como señal de adhesión, profundizando el impacto político y económico de la jornada.