Se acabó el juego: ¿Estados Unidos le dio el adiós definitivo a Ucrania?
El viernes, la Casa Blanca fue testigo de una escena que podría cambiar el rumbo de la guerra en Ucrania. En una reunión cargada de tensión, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Volodimir Zelenski, líder ucraniano, dejaron en claro que sus visiones sobre el conflicto con Rusia están en polos opuestos. ¿Fue este el momento en que Washington le dijo “adiós” para siempre a Kiev?
Trump, visiblemente frustrado, acusó a Zelenski de no buscar la paz y de arriesgar una escalada global. “Estás jugando con la Tercera Guerra Mundial”, le dijo. Zelenski, fiel a su retórica bélica, insistió en que no habrá paz sin garantías firmes contra Rusia. Pero el cruce no quedó sólo en las palabras.
La administración Trump lleva semanas mostrando señales de un distanciamiento progresivo. Desde su llegada al poder en enero, el republicano ha cuestionado el rol de Estados Unidos como principal sostén militar de Ucrania. De hecho, durante la campaña electoral de 2024, ya había adelantado su postura: “Zelenski es el mejor vendedor de la historia, viene y se lleva miles de millones”, dijo en un mitin en octubre. Ahora, en el poder, esa retórica se traduce en hechos.
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Tras el fiasco en la Casa Blanca, Zelenski voló de inmediato a Londres, donde se reunió con el primer ministro británico, Keir Starmer, y una veintena de líderes europeos. Allí, Europa reafirmó su apoyo a Ucrania, y Londres dio un paso tan audaz como peligroso: ofreció enviar tropas al terreno, una movida que podría enfrentar a la OTAN directamente con Rusia.
“Esto no tiene relación con un plan de paz”, reaccionó Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, ese mismo día. “Es la continuación de las hostilidades. Alguien debe obligar a Zelenski a querer la paz”, añadió.
Trump, en un video, fue fulminante con Zelenski, Starmer y los líderes europeos que quieren seguir fogoneando la guerra en Ucrania: “Me rehúso a doblegarme a su próxima guerra inminente en Ucrania. Quiero paz. Ellos quieren dinero y conflicto. Incluso si significa caminar la senda de la Tercera Guerra Mundial. Lo cual, francamente, lo están haciendo y muy rápidamente”. ¿Fue esta la gota que rebalsó el vaso?
Ante la presión, tanto interna como externa, Zelenski mostró cierto cambio de tono en las últimas horas. En declaraciones a la prensa, agradeció públicamente a Estados Unidos por su apoyo —algo que se había negado a hacer en Washington— y dijo estar dispuesto a firmar un acuerdo para la explotación de minerales raros con Trump -algo que obviamente tampoco concretó tras su errático paso por la Casa Blanca-.
Sin embargo, no cedió en su postura bélica: “La paz está muy, muy lejos”, afirmó el domingo por la noche.
Tras las palabras del dirigente ucraniano, Trump lanzó un ultimátum por Truth Social el lunes: “¡Es la peor declaración que Zelenski podría haber hecho y Estados Unidos no la tolerará por mucho más tiempo!... Este tipo no quiere que haya paz mientras tenga el apoyo de Estados Unidos y Europa, en la reunión que tuvieron con Zelenski, declaró rotundamente que no pueden hacer el trabajo sin Estados Unidos”.
La advertencia no pasó desapercibida. Elon Musk, magnate e influyente aliado de Trump, compartió el posteo del líder del movimiento MAGA y comentó: “Zelenski quiere una guerra eterna, una máquina de picar carne que no cesa. Eso es perverso”. ¿Es este el punto de no retorno?
Según diversos reportes, Trump estaría evaluando cortar el soporte a la red eléctrica ucraniana y la cooperación en inteligencia.
Pero además, sería el fin de la ayuda militar —que desde 2022 asciende a casi 200.000 millones de dólares—. El lunes, el New York Times reportó que Trump se reunió con su asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y el secretario de Estado, Marco Rubio, para diseñar el fin de la asistencia militar a Kiev. Si esto se concreta, Ucrania perdería el respaldo de su mayor aliado en un momento en que Rusia controla cerca del 20% de su territorio. ¿Cuánto podría sobrevivir Kiev sin el músculo de Washington?
La postura de Trump no está aislada. Tulsi Gabbard, Directora Nacional de Inteligencia, advirtió: “Zelenski está dispuesto a provocar la Tercera Guerra Mundial o incluso una guerra nuclear”. El senador Mike Lee, ante el rumor de que el presidente estadounidense cancelaría la ayuda a Kiev, celebró la noticia y preguntó en X: “Si cree que es hora de cancelar la ayuda a Ucrania, responda con un pulgar arriba”, obteniendo miles de respuestas afirmativas.
Todo parece indicar que, en efecto, Trump está dispuesto a poner una persiana de cierre final a Ucrania: “Debemos preocuparnos menos por Putin y más por las bandas de inmigrantes violadores”, sostuvo el domingo haciendo referencia a que su prioridad estará en resolver los problemas internos antes que abordar los frentes internacionales.
El impacto de este eventual abandono ya se siente. Los bonos internacionales de Ucrania se desplomaron el lunes, reflejando la desconfianza de los mercados ante un futuro sin el respaldo estadounidense.
Europa, aunque comprometida —con 132.300 millones de euros aportados hasta diciembre de 2024, según el Instituto Kiel—, no tiene la capacidad de igualar las cifras ni el armamento de Washington. Sin Estados Unidos, Ucrania podría resistir solo algunas semanas más en el frente. Rusia, mientras tanto, avanza día a día. ¿Es este el principio del fin para la resistencia ucraniana?
El tablero geopolítico está en llamas, y Ucrania parece quedar cada vez más sola. Zelenski apuesta a Europa, pero sin Estados Unidos, su margen de maniobra se achica. Trump, por su parte, prioriza su agenda interna y un acercamiento a Moscú que desconcierta a sus aliados.
El “adiós” de Washington no está escrito en piedra, pero cada declaración, cada gesto, lo hace más real. Quizás la verdadera incógnita no sea si hay vuelta atrás, sino cuánto tiempo le queda a Kiev para reescribir su destino antes de que el silencio de Washington se vuelva ensordecedor.

