Los pequeños pasos que frenan la ambición de los BRICS
El grupo de países emergentes BRICS, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se ve a sí mismo como un contrapeso a las instituciones económicas occidentales dominantes. Pero a los anuncios ampulosos en la cumbre de dos días que los reúne en Durban, en Sudáfrica, siguieron sólo pequeños y vacilantes pasos que apenas dejaron un eco de sus pretensiones geopolíticas.
Desencanto en Durban: "Los BRICS son un elemento clave de un mundo emergente y multipolar", dijo el presidente ruso, Vladimir Putin, ante la cumbre de los jefes de EStado y gobierno de esos Estados. Los cinco principales países emergentes pueden jugar un papel central en un "nuevo orden mundial", escribió la líder del instituto político sudafricano HSRC. También un documento estratégico de Moscú se refería a un "traslado de los centros de poder globales" y hablaba de los BRICS como el "núcleo de un nuevo orden mundial".
Pero estas grandes visiones apenas se vieron reflejadas en la cumbre de dos días de la ciudad portuaria sudafricana. El anfitrión, el presidente sudafricano Jacob Zuma apuntó "avances importantes" en la cooperación de esos países, pero casi todos los proyectos ambiciosos de calado fueron postergados. No habrá tan rápidamente un banco propio de desarrollo, un fondo anticrisis o una agencia financiera de rating común. Y a pesar de los numerosos acuerdos de cooperación entre los BRICS, están aún muy lejos de una mayor independencia de Occidente.
La falta de resultados tiene mucho que ver con las grandes diferencias políticas y económicas entre los cinco países que juntos reúnen a en torno al 40 por cieot de la población mundial y al 20 por ciento del rendimiento económico mundial: mientras China es un gigante económico, Sudáfrica ni siquiera está entre las 25 mayores potencias económicas mundiales.
Sudáfrica se ve a sí misma como la puerta al continente africano, algo visto con escepticismo en vista de la ya enorme influencia de China en África. El volumen comercial de China con África en 2012 alcanzó casi los 200.000 millones de dólares (156.000 millones de euros). El presidente del banco central nigeriano, Lamido Sanusi, criticó recientemente a Pekín duramente por considerarla una nueva potencia colonial: "China se encuentra en África, al igual que Rusia, Brasil o Estados Unidos, atendiendo a sus propios intereses, no a los africanos", dijo y añadió que Pekín es responsable de la muerte de la industria local y la permanencia de la más amarga pobreza.
También Zuma criticó con frecuencia en los encuentros bilaterales con el presidente Xi Jinping en Durban que China, como principal socio comercial de Sudáfrica, tiene un superávit de exportaciones inaceptable. En toda África hay muchas reticencias a nuevos acuerdos de libre comercio con los países BRICS, que muchos consideran que fomentan las importaciones baratas y ponen en peligro la industria local.
Tampoco se vio mucho en Durban de una "cooperación estratégica para solucionar los problemas clave de la política mundial", como dijo Putin. Ni hubo una reacción oficial a los llamamientos a un compromiso más fuerte en el conflicto sirio. El presidente egipcio, Mohamed Mursi, manifestó su deseo de ser aceptado en el club de los BRICS, pero no se conoció respuesta a su petición.
Según Putin, los países BRICS están unidos en muchos campos por "principios políticos comunes". Algo que fue interpretado en el sentido negativo sobre todo por las organizaciones no gubernamentales, a quienes no se les permitió estar presentes entre los más de 5.000 participantes de la cumbre.
"La hostilidad que Rusia tiene frente a la sociedad civil continuará en el caso de los BRICS con la aprobación de China", criticó la vicedirectora de la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch, Caroll Bogart, en Durban. "Cuando Putin habla en los BRICS de estructuras alternativas a otras organizaciones, se suele referir a la falta de disposición al diálogo con la sociedad civil".

