"El jamón que comemos no es jamón" y otros engaños de la industria

"El jamón que comemos no es jamón" y otros engaños de la industria

Soledad Barruti, escritora y periodista, autora de los libros "Mal Comidos" y "Mala Leche", explicó en MDZ Radio cómo tener una alimentación más sana, sin ser víctimas de los "engaños" de la industria.

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Soledad Barruti, escritora y periodista, autora de los libros "Mal Comidos" y "Mala Leche", dijo que la mayoría de las personas no son consciente de lo que comen. Es que la industria alimenticia engaña a los consumidores con saborizantes y texturizantes, hasta en casos como el del jamón y el chocolate.

"Comemos mentiras, nos engañan con hologramas donde el chocolate no es tal cosa", comenzó explicando Barruti. Es que "la industria se volvió muy eficaz en crear sustitutos mucho más baratos. Gastan menos con un buen colorante, un buen saborizante y un texturizante, que con un alimento determinado. Entonces, como a la gente la engañan solo con esto y a la vez van moldeando el gusto perfecto para luego satisfacerlo con estos productos. No hace falta que se gasten en poner chocolate", detalló.

Aquello, lamentablemente, según la escritora y periodista, se da en la mayoría de los empaquetados que encontramos en el supermercado. Por ejemplo, según su investigación, el jamón y el queso casi están al punto de ser plástico. "El jamón es prácticamente una salchicha aplastada, no un alimento. Todo es un sabor hecho en base a una parte de descartes de la industria. Nadie comería eso si supiera de qué está hecho", aseguró. 

Además, "la comida que se ofrece en la góndola, viene empaquetada en un plástico que dura cada uno 500 años  y -como si eso fuese poco- contó que los humanos nos comemos 250 gramos de ese microplástico por año. Una bestialidad", opinó. 

"En la infancia está cada vez está más deteriorada la salud", dijo Barruti. Foto: Freepil

¿Cómo evitar esto?

En primer lugar, Barruti invitó a buscar alternativas de consumo por fuera del sistema hegemónico y recomendó diseñar menús adecuados al bolsillo de cada uno: "Muchas personas quieren comprar la misma cantidad de galletas orgánicas de las que trae un paquete del supermercado. Eso es carísimo. Pero sí es una opción por ejemplo hacer tu propio pan o un budín".

A la vez que la entrevistada invitó a "ver la cocina como un espacio de reconexión" y no sentir que perderemos muchísimo tiempo en ella. "No te demanda tantas horas como nos hicieron creer. Es como bañarse, no te preguntás si podés ahorrar ese tiempo ni vas a un lugar de 'auto baño', lo hacés", manifestó con ironía. 

Además, sugirió leer la parte trasera de los empaquetados para saber qué ingredientes tienen los productos que vamos a consumir y allí tomar consciencia de esto que explicó.

Finalmente, pidió para que esto forme parte de las políticas públicas del Estado, sino es "sálvese quién pueda". Por ejemplo, "se debe obligar a las las marcas a poner cierta información en el frente del paquete".

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