Francia: cómo es el sistema de pase sanitario y qué cosas se pueden hacer

Francia: cómo es el sistema de pase sanitario y qué cosas se pueden hacer

A partir del lunes rige en Francia el pase sanitario. Aunque Emmanuel Macron se mantuvo firme en la aplicación, se dieron algunas flexibilizaciones para este certificado que restringe la circulación de aquellas personas que no quieran vacunarse. La gente se inoculó más, pero las protestas persisten.

Victoria Chales

Victoria Chales

En el arranque de esta semana el ministro de Sanidad francés, Olivier Véran anunció la entrada en vigencia del pase sanitario, pero con algunas flexibilizaciones como extender la validez de las pruebas negativas para los no vacunados a 72 horas en lugar de 48. Durante julio, Emmanuel Macron fue estableciendo restricciones de circulación para aquellas personas que no se hayan vacunado. El acceso a bares, restaurants, espectáculos, pero luego también a trenes, colectivos y aviones de larga distancia se restringió a quienes no presenten el certificado.

En respuesta a esas medidas se desencadenaron protestas masivas en las principales ciudades de Francia que clamaban por la libertad de acción y el "No al pase sanitario". De manera que luego de un mes intenso, entró en vigencia el pasaporte con algunos cambios y ya se ve el impacto en el aumento de la vacunación entre los menos convencidos.

En No cantes victoria, por MDZ Radio, dialogamos con Agostina Cusimano, argentina radicada en Francia quien nos brindó detalles de cómo se vive en ese nuevo paradigma de restringir a quienes no se vacunen en lugar de confinar a todos por nuevos brotes.

"El mes de protestas se concentra principalmente en las grandes urbes como París por lo que en el resto del país no tuvo una implicancia en la vida cotidiana". Aunque desde el Gobierno francés dijeron que "siempre serán más los vacunados que los que están en contra", Agostina Cusimano asegura que "hay muchísimos antivacuna". Lo que sucede es que "lo viven como algo un poco dictatorial la idea de que te obliguen a tener una acción civil máxime teniendo en cuenta que en Francia ni siquiera el voto es obligatorio".

Lo que se exigió es "pase sanitario obligatorio a través de una aplicación que hay que exhibir para ir a un restaurant, para estar en la playa o hacer cualquier actividad que sea fuera de tu casa". El objetivo del gobierno francés es que para el 31 de agosto todos tuvieran al menos la primera dosis. Aunque motivó una fuerte resistencia, también es cierto que "mucha gente se fue a vacunar porque no podía ir a trabajar entre otras cosas". Tal es así el impacto que tuvieron las duras medidas de Emmanuel Macron que cuando Agostina concurrió a colocarse la segunda dosis "había una fila larguísima de gente que iba por la primera".

En Francia desde abril no rigen los grupos etarios, ni ninguna categoría similar sino que la vacunación está completamente abierta para inscribirse y recibir el antídoto. Sin embargo la gente no concurrió masivamente ya que "principalmente aquellos que tenían entre 30 y 50 años no quisieron vacunarse".

Dentro del movimiento antivacuna que desató las protestas en la capital francesa hace un mes hay algunos componentes "novedosos" a lo que sucede en otras partes del mundo. Además de "rebelarse" contra la obligatoriedad de la vacuna implícita en las restricciones de circulación que se impusieron para los "anti", hay una parte que se opone a recibir el medicamento porque dice que hay otros intereses detrás.

"Hay una idea contra la industria farmacológica porque consideran que los laboratorios son todos un gran negocio" que también forma parte de la idiosincrasia de quienes no quieren inocularse contra el covid-19. Aunque haya algo de verdad en este enunciado, Agostina señala que "no se dan cuenta de los privilegios que tiene la población joven de que la enfermedad la suelen cursar de manera leve, es decir no se vacunan porque saben que no van a morir. Si llegan al hospital saben que van a tener camas, que no son viejos, entonces se escuchan comentarios como ´que se encierren los adultos mayores".

Entre las flexibilizaciones que dispuso Macron, una de ellas es que se pueden realizar las autopruebas en casa con control del personal de Salud. En Francia "los test PCR se hacen de manera gratuita en cualquier centro de salud" y también están a la venta en las farmacias. Sin embargo aclaran que "las pruebas que se hacen en casa no tienen validez como positivo o negativo frente a ninguna entidad. No sirven, por ejemplo, para ir al aeropuerto y comprar un pasaje".

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