Cómo funcionan las cuarentenas intermitentes

Cómo funcionan las cuarentenas intermitentes

Un grupo de investigadores desarrolló una estrategia distinta para convivir con la pandemia pero sin afectar tanto la economía. El gobierno analiza llevar a cabo aperturas y cierres intercalados que puedan quebrar la curva de contagios a la vez que brinden previsibilidad en el calendario laboral.

Victoria Chales

Victoria Chales

El desafío más relevante que conlleva la gestión de la pandemia en un país empobrecido como Argentina es cómo cuidar la salud de la población a la vez que la continuidad de la actividad laboral. Una grieta significativa se desplegó entre aquellos dirigentes con una actitud "aperturista" que querían cuidar la Economía y aquellos con un perfil más "sanitarista" que se inclinan hacia criterios epidemiológicos a la hora de tomar decisiones.

Luego de 14 meses de combate contra el coronavirus, en una Argentina donde 4 de cada diez personas está bajo la línea de pobreza se hace imperioso que surjan nuevas estrategias. Un grupo de investigadores de la UBA (Universidad de Buenos aires) y Conicet creen haber encontrado una salida.

Este nuevo paradigma se denomina ASPI (Aislamiento Selectivo Programado Intermitente). Fue creado por Rodrigo Castro, director del Laboratorio de Simulación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA junto al vicedirector del Centro Franco-Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas de la Universidad Nacional de Rosario, Ernesto Kofman y el sociólogo e investigador del Conicet en la Universidad de Tres de Febrero, Daniel Feierstein.

Desde MDZ Radio nos comunicamos con Rodrigo Castro para que brindara detalles de cómo serían estos cierres y aperturas temporales. "Para un proyecto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación planificamos estos mecanismos intermitentes con un objetivo que es demoler la curva". La idea es llevar los números de contagios y muertes altos como están actualmente a "un nivel bajo de manera que sea manejable por el sistema sanitario".

La realidad social y económica de Argentina hace imposible cumplir de manera estricta con "cinco semanas de cierre total que podrían llevar la circulación del virus prácticamente a cero". Por eso aseguran los científicos que "si vamos por lo posible", una táctica en la cual "luego de un esfuerzo de cierre, haya una reapertura para la reactivación socioeconómica". En este sentido el ASPI supone la posibilidad de poder planificar, por eso es programado. Es decir que "la ciudadanía y los organismos públicos sepan de antemano cuándo se va a estar cerrado y cuándo se estará abierto". La "previsibilidad a meses vista" supone que no sólo el trabajo pueda organizarse de una mejor manera, sino también que el cumplimiento de las restricciones sea más efectivo ya que es un formato más fácil de soportar que la incertidumbre que tanto daño hizo sobre la sociedad todo este tiempo.

Aporta un nivel de previsibilidad y ordenamiento tal que pueda ser más eficiente y tolerable la parte de los cierres y más efectiva y productiva la parte de las aperturas que no serán totales sino parecidas a lo que se vivía antes del último DNU.

 

Entre los modelos, se destaca uno que supone menos días de confinamiento: 9 de cierre por 12 de apertura. Aquí Castro explica que "el nueve no es una gran opción en términos epidemiológicos, pero sí es más amable para el trabajo ya que implica una semana de días hábiles rodeado de sus dos fines de semana para el cierre y  dos semanas laborales con un fin de semana en el medio". "Este esquema requiere como mínimo un 30% aproximadamente de disminución efectiva de movilidad sostenida durante los nueve días. Esto es porque cuando las medidas son más largas se va desvirtuando cuando va pasando el tiempo". No obstante, no es la única combinación. También se estudian opciones de 16 de cierre y 12 de apertura, y otro de 16 y 19, respectivamente.

En cuanto a la "selectividad" en el ASPI hace referencia a "dos aspectos". Uno es que "en una jurisdicción o en una ciudad se dé la selectividad por actividad social o económica". Sería un criterio más amplio pero específico que lo que se usa actualmente con respecto a los trabajadores esenciales. Luego una segunda forma es la modalidad geográfica en la cual "se tiene en cuenta el semáforo epidemiológico según se encuentren en bajo, medio o alto riesgo o alarma según la incidencia y razón de casos". Esta selectividad se aplica entonces sobre aquellas zonas en las que la situación sanitaria es más compleja.

La aplicación de estas cuarentenas intermitentes podría variar de una provincia a la otra. Por lo que la circulación al interior del país sería un elemento a tener en cuenta. Entre los numerosos errores del 2020 uno que sería clave de implementarse el ASPI es generar corredores sanitarios para que la distribución de alimentos e insumos esté garantizado.

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