A la pérdida de olfato se le suma otra alteración pos coronavirus

A la pérdida de olfato se le suma otra alteración pos coronavirus

Además de la conocida desaparición del olfato y gusto como un síntoma de covid, se suma como una secuela aquellas personas que sufren disosmia, que es una distorsión en la interpretación de los olores.

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En Uno Nunca Sabe dialogamos con Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga y ex presidenta la Asociación de Otorrinolaringología sobre una nueva secuela que se observa en pacientes que atravesaron coronavirus. Se trata de la distorsión de los olores, que lleva a que por ejemplo algunas personas sientan el agua como podrida.

Cuevas contó que la conocida pérdida de olfato que se da en las personas que sufrieron coronavirus (aunque también tienen otros orígenes que describió al final) es la pérdida total del olfato. Puede desaparecer en el alta epidemiológica o con el transcurso del tiempo.

"No pasa con todas las personas lo mismo, también hay pacientes que transcurren después del alta con una hiposmia, es decir con una disminución del olfato". Tanto anosmia como hiposmia son alteraciones cuantitativas.

"Pero pueden aparecer con el correr del tiempo las alteraciones cualitativas, que se engloban dentro de la disosmia, es decir las distorsiones en las interpretaciones de los olores", detalló la especialista. Dentro de la disosmia se da la parosmia, que es la alteración en la percepción de los olores.

Por esto, dijo la otorrinolaringóloga, "es muy común ver a pacientes que sienten olor desagradable en el café, diferente al habitual. Esto se da porque seguramente esa bebida tienen un montón de componentes, acompañados por otros olores, como el azufre, y el paciente percibe únicamente ese". 

Como el olfato da el sabor, también éste resulta feo. "Como no tiene nada que ver con el gusto, que es el dulce, salado o amargo, el paciente refiere que toma algo caliente, oscuro y dulce, por ejemplo". Otras personas sienten olor putrefacto en cosas que son inoloras, como el agua. 

La fantosmia se da cuando un paciente huele algo que no está presente. Por ejemplo, hay personas que se lavan la cara y sienten olor a podrido. Eso repercute a nivel digestivo con náuseas o vómitos y consecuentemente con su dieta, porque como las comidas les resultan feas, pierden el valor nutritivo.

Hay otro gran capítulo que se llama la hiperosmia, cuando la persona siempre siente el mismo olor y en general es feo. Para estos tratamiento, dijo Cuevas, "el paciente debe sacar todos los olores de la casa con agua y bicarbonato de sodio o con vinagre, después se hace una olfatometría para saber dónde estamos parados y finalmente indicamos el tratamiento, con antioxidantes y muchas veces se prescribe rehabilitación".

La entrevistada hizo hincapié en que estas patologías las debe tratar el otorrinolaringólogo y aseguró que la gran mayoría de las veces es una secuela transitoria.

Finalmente, Cuevas aclaró que pérdida total del olfato se puede dar por diversos motivos:

  • Después de cuadros virales, como resfriados, gripes y ahora por el covid, donde el virus lesiona a las células.
  • Por traumatismos, por ejemplo un golpe en la cabeza.
  • Por tumores cerebrales
  • Congénito, es decir, aquellos que nacen sin poder oler.
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