Conocé a la jueza mendocina que jamás tuvo una multa de tránsito

Conocé a la jueza mendocina que jamás tuvo una multa de tránsito

En el programa Jura Decir la Verdad, sentamos en el banquillo de los entrevistados a la jueza Silvina Furlotti.

MDZ Radio

MDZ Radio

Este viernes, por el programa de los abogados Jorge Caloiro y Marcos González Landa, Jura decir la verdad, de MDZ Radio, se sentó en el banquillo de los entrevistados la jueza de Cámara, Silvina Furlotti.

Te dejamos la entrevista completa:

Nombre Completo: Silvina Del Carmen Furlotti Moretti

Lugar de Nacimiento: Mendoza, Capital.

Edad: 54 años.

Estudios:

  • Infantes en Las Merceditas
  • Primer Grado en Patricias Mendocinas
  • Desde segundo grado hasta el secundario fui al Padre Claret.
  • Facultad en la Universidad de Mendoza

¿En cuánto te recibiste?

En 6 años, que en aquella época era el tiempo que nos demorábamos normalmente. Después se fue prologando, no sé por qué, el tiempo de recibida de los chicos.

¿Tuviste algún aplazo?

No.

¿La nota más baja?

Un 5 en Derecho de Agua, ¿podés creer? 

¿Algún 10?

Varios.

¿Cómo llegaste a tu cargo de magistrada?

Como llega uno todas las cuestiones de la vida, medio de casualidad. A penas me recibí empecé a hacer la adscripción en la cátedra Derecho de las Obligaciones, que sigo en la actualidad. El profesor de la materia era, a su vez, juez civil de primera instancia. Él me comentó que iban a llamar a concurso para unos cargos nuevos en Tribunales de pro secretarios, una suerte de relator del juez. La idea era formar a los futuros jueces mendocinos.

Yo tenía muchas dudas, porque era todo una decisión de vida: ejercer la profesión libremente o entrar a Tribunales y perder un poco esa libertad. Lo pensé bastante, hasta que me decidí a estudiar para ser pro secretaria. Rendí este exámen y entré a trabajar como pro secretaria en el 14 Civil. De ahí, rendí el primer llamado a concurso que hubo para el Consejo de la Magistratura, cuando éste aún no era constitucional.

No me daba la antigüedad para  rendir para juez civil, porque hacía recién 4 años que había salido de la facultad. Entonces rendí para Ministerio Público Civil y Juez de Paz, que era lo que ellos llamaban "cargos inferiores". Quedé cabeza de terna para la fiscalía civil, el gobernador -creo que Gabrielli- mandó mi pliego al Senado y ahí lo aprobaron.

¿Cuántos años llevás como jueza?

Como jueza 9, como fiscal 16 y como pro secretaria estuve 4. Porque entré muy chica a Tribunales, tenía 24 años.

¿Cómo está compuesta tu familia?

Tengo dos hijas: Mercedes, de 31, que también es abogada, e Ignacia, de 27, que es Ingeniera Industrial. Somos una familia de mujeres.

¿Estado civil?

Soy divorciada y actualmente estoy en pareja.

¿Qué función cumplís?

Soy jueza de la Segunda Cámara Civil, Comercial y Minas.

¿Con quién más integrás la Cámara?

Con la doctora Gladys Marsala y la doctora Marité Carabajal.

¿Quién manda en esa Cámara?

(Risas) ¡Qué misterio eso! Tenemos nuestro carácter las tres, hacemos un gran equipo. Me encanta porque entre las 3 tenemos formaciones profesionales diferentes, por ejemplo la doctora Marsala es una fan del Derecho Comercial, el fuerte de Marité es el Derecho Administrativo y los Derechos Reales y mi fuerte es el Derecho de Daños, de Obligaciones y de Consumo.

Entonces, es muy interesante cuando discutimos con Gladys sobre el Derecho de Consumo versus el Derecho de Comercial. Esas visiones nos llevan a discutir mucho y a tener muy buenos acuerdos.

¿Tienen por lo general acuerdos en unanimidad?

A veces sí y a veces no. Generalmente, tratamos de ir buscando acuerdos, consensos y diálogos para intentar llegar a la mejor solución posible. Pero hay veces en que esto no se puede, entonces es muy saludable el disenso, porque a través de éste muchas veces crece la jurisprudencia, es cuando: "¡Oh! ¡Caramba! Acá está cambiando algo".

¿Cuál fue el caso más relevante que has resuelto?

Tengo muchos. Como fiscal siempre me llamó la atención el primer caso mendocino de una chica trans, que yo dictaminé favorablemente y lo resolvió el doctor Yanela. Siempre me pregunté si todo lo que hicimos desde la Justicia la había hecho feliz. Después me la encontré y me dijo que sí, que gracias a nosotros le cambió la vida. Eso me quedó como recuerdo de que algo bueno hicimos.

En la Cámara de Consumo tenemos varios más también interesantes. El más "picante" fue el caso Oroná, que fue un caso horrible: una chica, era maestra jardinera y salía de su trabajo cuando la asaltaron y la mataron. En primera instancia rechazaron la responsabilidad contra el Estado, nosotros revocamos la sentencia e hicimos lugar. Condenamos al Estado a que indemnizaran a los herederos.
En ese momento, las hermanas no podía reclamar el daño moral (hoy se llamarían consecuencias no patrimoniales), porque el Código viejo les impedía. Nosotros lo declaramos como inconstitucional, porque afectaba el Derecho a la familia, a uno conformar la familia como quisiera. Ese caso me reconfortó cuando pudimos hacer justicia.

También es una política judicial de la Cámara muy fuerte tratar de abrir muchas líneas de jurisprudencia en materia de consumo, de daños punitivos, en buenas prácticas. En la ley de defensa al consumidor, una línea pro consumidor.

¿Alguna vez te tembló el pulso en una sentencia?

No. Cuando uno empieza a estudiar el caso surgen miles de dudas, pero lo bueno en una Cámara es que se charla entre las compañeras, se va poniendo en la balanza lo bueno y lo malo. Pero una vez que está en el papel y tengo que poner la firma, no me tiembla el pulso.

¿Has dictado alguna sentencia con visión de género?

Sí, hemos dictado algunas sentencias con perspectiva de género y siempre estamos muy preocupados por el tema, sobre cómo podemos hacer para que cada vez haya más perspectiva de género y cómo educarnos nosotros y a través de nuestras sentencias dar alguna enseñanza o algo relacionado a la visión de género.

Somos todas mujeres en la cámara, sino tenemos perspectiva de género sería muy malo.

¿Alguna vez recibiste alguna presión para demorar algún expediente o resolverlo en algún sentido?

No. Hablando del foro Civil y Comercial, los abogados y las abogadas son todos muy respetuosos, no hacen presiones y los distintos gobiernos que he transitado en los casi 30 años que llevo, tampoco.

Tres buenas del Sistema Judicial

Creo que el sistema judicial mendocino es muy bueno, muy profesional y muy comprometido. Eso lo hemos demostrado durante la pandemia, que están todos poniendo lo mejor de sí para sacar esto adelante y tienen mucho compromiso con lo que quiere y piensa la gente.

El alto grado de capacitación que tiene, es otra cuestión positiva. Ya casi la totalidad de los jueces, juezas, fiscales, fiscalas, defensores y defensoras estamos ingresados por concursos públicos. 

¿Está totalmente descartado el "dedismo" en nuestro sistema judicial?

A ver...para ser juez tenés que rendir en el Consejo de la Magistratura. Entonces, debés preparar el examen, rendir un escrito anónimo, después un oral y después vas al Consejo de la Magistratura. Ahí te diría que es casi imposible algún dedismo, porque los integrantes del tribunal vienen de distintos lados, no todos se conocen entre sí y los exámenes los llevan en el sobre. Después el Consejo tiene un cierto grado de discrecionalidad para formar las ternas y el gobernador tiene la facultad de elegir a cualquiera de los 3.

Las 3 malas del sistema judicial

Nos faltan recursos, infraestructura, me gustaría tener mejores sistemas informáticos, comunicar mejor lo que hacemos y tener mayor cercanía con las personas de carne y hueso, con los mendocinos, saber qué sienten, qué les pasa, cómo los podemos ayudar.

Como presidenta de la asociación de magistrados, ¿está haciendo algo para revertir estas tres cosas negativas?

Mucho. Estamos trabajando con distinta políticas para mejorar lo comunicacional y especialmente lo estoy trabajando desde la Federación Argentina de la Magistratura, a través e un propósito y fundamentalmente la idea es cómo lograr que los argentinos y las argentinas  puedan vivir en una sociedad en paz y disfrutar sus derechos. A eso apostamos, a mejorar nuestras prácticas judiciales para que la gente pueda estar mejor. Creo que la oralidad, tanto en materia Civil como en material Penal, está mejorando esto. Evidentemente los jueces y juezas no somos seres simpáticos.

¿No te considerás simpática?

Sí, mucho, pero para dar clases, con mis amigas y muy respetuosa y simpática con a gente. Pero cuando uno tiene que golpear el martillo y decirle a alguien o a una empresa que tiene que pagar tanto por daños y perjuicios o por no entregar algo al consumidor, uno no es para nada simpático

Silvina Furlotti, juez camarista de la 2da Cámara Civil de la 1ra Circunscripción de Mendoza, ¿jura decir toda la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad de todo lo que se le va a preguntar?

Sí, juro

¿Te condiciona en tu vida social ser juez?

Sí, a veces sí. Pensás si es conveniente ir o no a tal lugar o juntarte con ciertas personas.

¿En Mendoza te manejás de la misma manera que te manejarías en el Congo?

¡Qué difícil la pregunta! Generalmente sí, porque tengo una vida muy tranquila, entonces no cambia si estoy de vacaciones en el Congo o en Mendoza.

¿Y a tu familia la condiciona?

Sí, pobres. Me parece que a mis hijas las condiciona. La más grande tiene un perfil muy bajo y cuando le dice que es "hija de", nole gusta.

¿Cómo encarás un expediente?

Me gusta agarrarlos con mucho tiempo, porque los voy pensando. Entonces, voy manejando o nadando y los voy pensando y resolviendo.

¿Mientras nadás pensás en los expediente?

Sí, me encanta. 

¿En cuántas piletas resolvés un expediente?

(Risas) Mil, mil quinientos metros un expediente.

¿Qué estilo nadás?

Croll.

¿Mariposa nadás?

No, soy un fracaso. Algún día lo voy a lograr.

¿Te vas a jubilar cuando llegue la edad jubilatoria?

Te cuento mi sueño secreto: me gustaría jubilarme a los 60 o 62, no creo que más de los 65, e irme a vivir al campo, específicamente a La Consulta. Quisiera hacerme una pequeña casita, con mis hermanas nos reímos porque nos gustaría criar gallinas. De jueza de Cámara a criar gallinas, porque de joven me hubiese gustado criar caballos, pero ya creo que no me da el cuerpo. 

Allá buscaría hacer algo de ayuda social con la gente del campo y seguir viniendo a Mendoza a dar clases. También viajar un poquito, si se puede, y si la pandemia lo permite.

¿Te has arrepentido de alguna sentencia que has dictado?

No, porque siempre las he hecho con mucha convicción y con mucho estudio. Sí me he equivocado, a veces cuando la Corte te las da vuelta digo: "¡Oh! ¡Caramba! Tenían razón". También, muchas revistas jurídicas se dedican a criticar positiva o negativamente fallos judiciales.

¿Te han dado con un caño?

¡Si! Pero es muy bueno porque uno de la crítica aprende y debe estar siempre abierto a ellas.

¿Sos autocrítica?

Sí, me gusta reflexionar, hacer autocrítica permanentemente y cambiar las cosas.

¿Quién ha sido tu referente como juez?

Cómo mujer no hay duda de que la doctora Kemelmajer. Le valoro a ella y le admiro la pasión que pone en las cosas, en esta pandemia hemos charlado y le sigue poniendo como si tuviera 20 años. Tiene pasión tanto en un Código Civil y Comercial, como en una clase.

Ahora me va a dar una clase en el grado para los chicos de la facultad. ¿Vos podés creer? Una mujer como ella, jurista brillante, que da cátedra en todo el planeta, reconocida a nivel mundial y tiene la sencillez de bajar al grado a charlar con mis chicos de 20 años.

Otro gran juez, que a mi me ayudó y me influyó en mi formación, en mi manera de pensar el Derecho y de escribir las sentencias fue "el Gaucho" Yanela.

Si no fueras juez, ¿Qué serías?

Creo que maestra de escuela.

¿Te han hecho alegato de oído alguna vez?

Sí, varias veces. Los cuales entran por un oído y salen por el otro. No le doy bolilla.

Que el juez haya pateado ola calle, que haya ejercido la profesión, ¿te parece determinante a la hora de ser juez?

No, yo creo que los órganos judiciales deben ser equilibrados. Entonces es bueno que en un Tribunal colegiado como el mío tengamos una jueza como la doctora Marsala, que ejerció muchísimo la profesión, como Marité, que ejerció menos pero que venía de ser relatora de la Corte, entonces tiene una visión bastante interesante desde ahí, y una persona como yo que ejerció un año la profesión, de una manera bastante triste porque es muy duro el comienzo de la profesión liberal, y con mucha carrera judicial. A mi me critican que tengo puesta la camiseta del Poder Judicial y es cierto.

¿Son generosos a la hora de regular honorarios?

Por supuesto.

¿Cuánto ganás?

No sé exactamente, pero el básico de juez de primera instancia son $230.000, de ahí hay que agregarle un 50% más o menos de antigüedad y creo que un 10% más por el cargo.

¿Te gusta el deporte?

Me gusta nadar. No soy una fanática del deporte, era muy fan del hockey cuando estaba en la secundaria, jugaba en Los Tordos, daba la vida y era muy mala.

¿Sos hincha de algún club de fútbol?

Digo que soy del Tomba, porque vivo en Godoy Cruz.

¿Escuchás música?

Sí.

¿Cantás en la ducha?

No, porque soy muy mala. Canto muy mal, soy desentonada y no tengo oído.

¿Qué hacés en tus horas libres?

Tengo pocas, con la cantidad de Zoom que tengo que hacer, pero voy a nadar, veo series, leo, me junto con amigas, amigos, familia, viajo (me gusta ir a La Consulta).

¿Dormís bien?

Sí, por suerte.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

Estoy leyendo uno muy interesante, que se llama "Patria", de Aramburu, quien es un vasco, que vive en Francia y escribe una historia en un pueblito que se llama Hernani, de donde era originaria mi abuela. Entonces, yo voy reviviendo cuestiones familiares mientras voy leyendo y es muy interesante porque te cuenta la visión de las víctimas de los conflictos vascos y de los victimarios.

¿Tu mejor serie de Netflix?

¡Ay! ¡Hay tantas! Me gustan mucho las españolas. Bis a Bis la vi, me gustó mucho Velvet, El Gran Hotel, Mar de Plástico.

¿Tinto o blanco?

Tinto.

¿Feria sí o feria no?

En lo personal, a mi me parece que el servicio de justicia es esencial y no debería frenar nunca. Creo que los funcionarios judiciales se deberían tomar sus días correspondientes en algún momento del año y no detener el servicio.

¿Se debería legalizar el consumo de la marihuana?

Qué pregunta rara. No me lo he planteado ni lo he estudiado. No lo sé.

¿Has probado alguna vez marihuana?

No. Acordate que yo soy una chica que creció en su etapa secundaria en el proceso.

¿A favor o en contra del aborto?

A favor de la interrupción voluntaria del embarazo.

¿Alguna vez infringiste la ley?

Casi nunca. Soy muy respetuosa de la ley, tengo una obsesión. No tengo multas de tránsito en mi vida.

Desde tu función de jueza de cámara civil, ¿cuáles serían los 3 derechos más importante de un ciudadano'.

  • La libertad
  • El honor
  • La intimidad.

La entrevista completa, haciendo clic acá.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?