Historias de vida: pasó su internación con una anciana de 100 años que estaba atada
En el programa No Tan Millennials hablamos con Leticia, una joven que fue diagnosticada a finales de julio como Covid-19 positivo y nos cuenta su experiencia y la de su compañera de habitación, una anciana de 100 años. "Te tratan como si fueras leproso", comentó.
El miércoles 29 de julio Leticia tuvo fiebre y dolor de cuerpo, por lo que fue al Hospital El Carmen, donde la hisoparon. Mientras esperaba el resultado, volvió a su casa y por decisión propia se aisló: "hay tantos pacientes que no te dan la instrucción precisa de qué tener que hacer", comentó.
El viernes le avisaron que la muestra era insuficiente, por lo que debía volver a hisoparse. Cuenta que fue sin ganas, porque ya no tenía fiebre, "yo pensé que sólo estaba ´mañoseando". Pero no, el sábado le avisaron que era positivo y el domingo a las 5 de la madrugada una ambulancia la pasó a buscar por su domicilio para internarse, dado que era paciente de riesgo por antecedentes de trombofilia.
"Casi me muero. Yo ya me sentía bien y me estaba preparando para ir a trabajar", relató. "Fue una locura. Me entraron mil dudas, qué hacía con mi casa, las plantas, la gata. Nadie iba a querer entrar ni a darle de comer al animalito", recordaba Leticia.
Una vez en el hospital, la entrevistada nos contó que le hicieron una placa para ver cómo estaban sus pulmones y "ahí me metieron a internarme. La sala estaba ocupada, ya me habían avisado".
Junto a ella, Dolores, una señora de 100 años que estaba atada en la cama. "Comencé a preguntarle a las enfermeras por qué estaba así la mujer. Las más cancheras eran las que me hablaban, habían otras más miedosas que ni me dirigían la palabra".
Así, Leticia se enteró de que el día que la internaron, Dolores había intentado sacarse el monitoreo, se levantaba y se quería ir. "Ahí entendí por qué estaba atada", dijo la entrevistada.
Esa noche Leticia se dispuso a dormir, ya con pijama puesto, pero Dolores comenzó a gritar desesperadamente llamando a su mamá. "Me daba mucha pena, estaba sola ahí y también pensaba en sus familiares que no sabían nada de ella", comentó.
De golpe pasó a ser la compañía de Dolores, quien cursaba bien la enfermedad. La anciana se había contagiado por la persona que la cuidaba. "No tenía síntomas, tenía mejor presión y saturaba mejor el oxígeno que yo. Me daba un poco de envidia", contó entre risas.
Tanto se interiorizó Leticia en la historia de su acompañante que consiguió, a través de un doctor, el teléfono de los familiares. "Así, me enteré que Dolores tiene demencia senil, entonces era como una nena", explicó.
Desde esos momentos, Leticia se mensajeaba todo el tiempo con la familia de Dolores y les detallaba cómo estaba la longeva paciente. También se tomaban fotos y hasta la empezó a alimentar.
Finalmente, Leiticia recordó que "es muy feo pasar por una internación de Covid-19. Te tratan como a un leproso, porque el personal de salud tiene miedo".
Hoy Leticia sigue en contacto con los familiares de Dolores, quien ya volvió al hogar de Luján.
Podés escuchar la entrevista completa acá.
