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Cómo impacta la gestión de las vacunas covid-19 en el mapa político internacional

Detrás de la carrera por las vacunas hay un escenario global que se modifica. Hablamos con un especialista analizamos el impacto de ser "el primero" en crear una solución a la pandemia en las relaciones internacionales. La importancia de entender el carácter estratégico de la industria farmacológica

Un día distinto. Se anunció el comienzo de la solución. Alberto Fernández a un año de iniciada su gestión anunció la llegada de la vacuna rusa Sputnik V a nuestro país. La carrera por la vacuna ha sido apabullante. Aunque circuló mucha información esta semana sobre el tema, lo cierto es que poco se dice del tejido de relaciones internacionales que hay detrás de las grandes compañías farmacéuticas. Además de un poderío económico propio de la quinta industria más rentable del mundo, cada vacuna tiene una relevancia en la política doméstica de ese país y en el lugar que pretende ocupar en el mundo.

En After Office dialogamos con Pablo Kornblum, Economista y Doctor en Relaciones Internacionales que compartió su particular visión de la geopolítica detrás de estos desarrollos farmacológicos.

El primer país en empezar su campaña de vacunación fue Reino Unido. Boris Johnson fue durante la pandemia un líder escéptico en la línea de Donald Trump y Jair Bolsonaro. Su imagen se vio deteriorada cuando dentro de esa negación, aquel país no paraba de sumar casos, incluyendo al propio Primer ministro. En este sentido haber empezado antes que la Unión Europea (UE) con la vacuna, puede favorecerlo al menos puntos. Por un lado,  esta idea de que "después del Brexit el Reino Unido iba a desplomarse y esto de ninguna manera fue así" explicaba Kornblum. Además vale recordar que "cuando tiene que ver con cosas de geopolítica, es una de las grandes potencias en la Historia de humanidad. Y ha sabido moverse inteligentemente buscando otros aliados como Rusia, China o América latina".

Por su parte, Vladimir Putin también dio inicio a la vacunación y decidió empezar por Moscú. El especialista en Relaciones Internacionales señala que hay una intención "de volver a poner a Rusia en la escena global". Ahora bien lo que despierta tantas suspicacias tiene que ver con que de los otros desarrollos hubo un importante acceso a la información y con el de Gamaleya no tanto. Esto se debe a que en términos generales tanto "Rusia como China son muy celosos de su trabajo" y se niegan a democratizar el acceso a saber más sobre su vacuna.

Unos meses atrás cuando arrancó la carrera de laboratorios por encontrar una solución a la pandemia, uno de los primeros interrogantes era cómo iba a acceder el mundo entero a ese medicamento. Se habló incluso de que nadie lo patentaría para que ningún país tuviera que correr con ese costo luego. Kornblum considera que el mundo siempre se movió por sus propios intereses y que "creer que ahora de repente todos iban a colaborar" es al menos ingenuo. Lo que sucedió fue un recrudecimiento de los nacionalismos que ya venían en alza. Al principio de la pandemia, figuras como la Canciller alemana, Ángela Merkel dijo "que hasta que Alemania no esté provista de mascarillas suficientes, no se exporta nada. Primero los alemanes". Aunque el virus afectó al mundo entero por igual, la capacidad de respuesta fue muy distinta según el lugar que ocupaban en la escena global.

La industria farmacéutica como actividad estratégica

"La industria farmacéutica está entre las cinco más potentes del mundo" aseguró el economista. Lo será hoy y también mañana. En Argentina muchas veces por temas coyunturales se dejan afuera aquellas industrias que son estratégicas. Entre ellas están "los medicamentos, la biotecnología, el tema de la Antártida, la actividad tecnológica y de la defensa". 

Según apunta el economista los laboratorios que hoy figuran detrás de las vacunas serán más o menos conocidos por la gente antes de esto, pero están entre los diez más grandes. Se trata de AstraZeneca, Pfizer y BioNtech, y la firma Valneva. Moderna, Johnson & Johnson y Novavax. Si miramos un poco los números, podemos confirmar que en el 2019 cuando aún no había un virus desconocido azotando el mundo, las 10 más importantes farmacéuticas tuvieron ingresos por 392 mil millones de dólares.

Entonces se entiende mucho más el boom de las acciones de estas compañías si pensamos que sólo detrás de la Operación Ward Speed de Donald Trump se distribuyeron más de 10.000 millones de dólares entre los grandes conglomerados farmacéuticos: Moderna se llevó 2.455 millones, seguida de GSK Sanofi con 2.100, BioNTech Pfizer con 1.950 millones, Novavax 1.600 millones, Johnson & Johnson 1.456 millones y AstraZeneca se quedó con 1.200 millones de dólares. Y esto es sólo lo que invirtió uno de los países.

La cotización de las acciones de Pfizer (PFE) se dispararon en un pico hace justo cinco días. Si miramos el gráfico de la evolución en los últimos días en la bolsa, el aumento de casi un 20% para PFE coincide con el anuncio de que el día lunes 7 de diciembre se iniciaría la vacunación en Reino Unido. Antes de eso estaba en 36,57 dólares y hoy en 42,09 dólares. 

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