Los "vecinos" que hace siete años tienen aborto legal: ¿cómo lo viven?

Los "vecinos" que hace siete años tienen aborto legal: ¿cómo lo viven?

En Uruguay, desde fines del año 2012 y de la mano del ex presidente Mujica, se aprobó una ley de interrupción voluntaria del embarazo. En la nota, un periodista del país limítrofe explica cómo se vivió este cambio y cómo ha repercutido en la sociedad.

Federico Croce

Federico Croce

Tras el anuncio de Alberto Fernández, donde dejó en claro que enviará al Congreso un proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en la Argentina, en el programa "El Permitido", que puede escucharse de lunes a viernes todas las tardes en MDZ Radio, mantuvimos una charla con Gustavo Descalzi, periodista uruguayo, quien nos brindó un panorama de la situación social y la puesta en marcha de una ley similar en el país vecino, en donde desde hace siete años cuentan con la norma.

La 18.987 es la ley que se aprobó a fines de 2012 y despenalizó la interrupción del embarazo en Uruguay. Fue durante la presidencia de José "Pepe" Mujica. Desde entonces el aborto es posible tanto en instituciones públicas como privadas.

En el vecino país la Interrupción voluntaria del embarazo (IVE) no es un trámite administrativo. Tal es así que cuando una persona llega a un nosocomio en busca de interrumpir su embarazo, es recibida por un gabinete multidisciplinario compuesto por médicos, especialistas ginecólogos y psicólogos.

Una vez que la persona se acerca a una institución sanitaria y se encuentra con este equipo, se organizan una o más reuniones donde se debate sobre planificación familiar y aborto. Alrededor de cinco días después se realiza la práctica. En este proceso la mujer o persona gestante puede arrepentirse y seguir adelante el curso de su embarazo. Aún así, según explicó Descalzi, son muy pocas, alrededor del 6%, las que desisten. Quienes toman este camino también reciben apoyo estatal durante su elección.

En Uruguay además, la objeción de conciencia es similar a la que se busca en este nuevo proyecto en Argentina. “Muchos médicos quisieron iniciar el proceso de objeción, pero actuaron las instituciones estatales. Existe la objeción de conciencia pero la ley obliga a las instituciones a cumplir el deseo de la embarazada: deben garantizarlo”, explicó el periodista. De este modo, si alguno de los médicos no quiere realizar la intervención puede abstenerse pero la clínica u hospital en cuestión tiene la obligación de resolver la situación.

Descalzi también se refirió al comportamiento social de la población uruguaya luego de que la ley fuera aprobada, e hizo un pormenorizado relato sobre la situación desde que se debatió hasta la actualidad.

Para escuchar la entrevista completa, hacé click aquí.

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