Un infectólogo que asesora al gobierno nacional pensó que a esta altura estaríamos mejor

Un infectólogo que asesora al gobierno nacional pensó que a esta altura estaríamos mejor

Luego de siete meses entre restricciones que van y vuelven, un especialista se anima a señalar los errores que llevaron a que el coronavirus se dispersara por todo el territorio nacional. Los sistemas sanitarios en el interior no estaban preparados. El infectólogo Tomás Orduna explica las razones.

Victoria Chales

Victoria Chales

El próximo martes cumplimos siete meses de pandemia en el país. Aunque la cuarentena como la conocimos en marzo no existe en casi ningún punto del país, la vida en base a restricciones que van y vuelven han llegado a cierto punto de agotamiento.

Mientras en nuestro país trabajamos sobre una tasa de incidencia alta, en Europa se empieza a evaluar formas de abordar una segunda ola. Allí se inscribe la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que establece que la cuarentena no puede ser el único método para combatir el coronavirus. Este dicho de David Nabarro, encargado de la OMS para la Covid en Europa, fue largamente titulado como un cambio de opinión del organismo internacional respecto del aislamiento.

Ahora bien, en Argentina se han hecho (y se hacen) los grandes esfuerzos solicitados para poder terminar con este virus. Sin embargo actualmente los números nos ubican cerca del millón de casos y de los 25.000 fallecidos. Para hacer una evaluación sobre lo que hemos atravesado estos últimos meses, dialogamos con el médico infectólogo Tomás Orduna. Él es parte del comité de expertos que asesora a Alberto Fernández y que de alguna manera fue perdiendo protagonismo en la gestión, al menos como se mostró públicamente.

El infectólogo reconoce que a esta altura creyó que "la Argentina iba a tener una disminución de la incidencia de casos". Esto quiere decir que el número de casos diarios es aún muy alto. Entre los errores que podrían señalarse, uno es "haber puesto la mirada muy fuerte en el AMBA". Desde el 24 de julio hasta la primera semana de septiembre, que fue el momento más duro para Buenos aires, todas las fuerzas estuvieron puestas allí, asegura Orduna. Esto significó que en las restantes jurisdicciones "no hubo una preparación, no hubo una alarma lo suficientemente fuerte de que podía llegar alguien con coronavirus".

El quiebre fue dado por el rebrote en Jujuy que supuso incluso la ayuda de Nación en aquel momento. Luego empezó a derramarse lentamente por Córdoba, Santa fe con Rosario y Gran Rosario a la cabeza que respondió con una cuarentena. A continuación estuvo Mendoza, Neuquén, Alto valle de Río negro y Tucumán "que había estado fantástica" enumeró el infectólogo.

"Entonces ahora vemos un parate en el AMBA. Pero dos de cada tres casos están ocurriendo en alguna de las otras 22 jurisdicciones, donde se ven varias cosas. Hablamos de sistemas sanitarios que no se prepararon con trazabilidad de contactos, diagnóstico de contactos, aislamiento de casos sospechosos y también de los enfermos leves. Más allá de los respiradores, hay todo un montón de actividades que no fueron preparadas".

 

Entre los inconvenientes que tiene Argentina para gestionar la pandemia, el Doctor Orduna señala que es la "supuesta" estructura federal que tiene nuestro país. Cuando en 1992 el especialista lidió con la epidemia del cólera pudo ver cómo funcionaba esa tensión entre nación y provincias. "Cuando hay un régimen unitario como en Perú o Colombia, la capital dice y las provincias acatan. Sin embargo en Argentina, hay que negociar con 24 jurisdicciones que pueden o no aceptar lo que dice el gobierno central".

Durante un buen tiempo la concentración de casos se dio en la zona del AMBA. Desde principios de septiembre ese panorama se modificó completamente. En varias de las zonas más afectadas la tasa de incidencia es alta desde entonces. Según Orduna, integrante del comité que asesora a Alberto Fernández, la estrategia fue intentar en un momento que “la decisión la tomaran los propios gobernadores”. Por eso la determinación de restringir la circulación en 18 zonas del interior del país llega recién en Octubre, cuando se vio que el camino tomado por los jefes locales no había detenido el contagio.

Es importante destacar que el especialista hizo hincapié en que no se trata de un gobernador de oposición que decide políticamente no cerrar actividades. De hecho, puede tratarse de un funcionario oficialista y aún así no tomar el aislamiento o cierre como medida a seguir. Tal es el caso de Tucumán que está entre fase 4 o 5. 

“Hubo provincias que prácticamente no tuvieron Fase 1 más que el primer mes hasta el 20 de abril y a partir de ahí fase 4 o 5 prácticamente todo el tiempo. En AMBA estuvimos siete meses y recién hemos logrado aplanar la curva”.

Las palabras de David Nabarro de la OMS fueron claramente tergiversadas. No se ha dicho que se deban evitar las cuarentenas, si no que no debe ser la única estrategia. Esto quiere decir que se debe recurrir a ellas para cortar la circulación pero no es sólo con aislamiento que se lo puede detener. Uno de los elementos claves del sistema sanitario es profundizar las estrategias de detección. En este sentido, en “algunos lugares” no se hicieron suficientes testeos, apuntó el especialista.

A principios de la pandemia, el presidente no tomaba decisiones sin consultar previamente con el comité de expertos que lo asesora. Esto motivó acusaciones de “infectadura” aludiendo que ese grupo actualmente manejaba el país. El doctor Orduna como parte de ese comité asegura que Alberto Fernández fue siempre quien tomó la decisión. Además, en este último tiempo se ha tratado de instalar que esta relación entre el presidente y los expertos no existe más. Sin embargo, Orduna asegura que sigue siendo fluida y que estuvo “en Casa Rosada hace 15 días dialogando dos horas con Fernández”.

 

habló con Mdz Radio e hizo un balance de la gestión de la pandemia en Argentina

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