¿Qué es el "síndrome de la clase turista"?
Se denomina "síndrome de la clase turista" o trombosis venosa profunda, porque se presenta con mayor frecuencia en vuelos de clase turista, entre otros medios de transporte, debido a la menor amplitud y confort de sus asientos, se presenta en uno de cada 6000 vuelos.
¿Cómo y por qué se produce este síndrome?
Según la Doctora Laura Dominguez, cardióloga, este síndrome se produce al permanecer sentado un tiempo prolongado, sin moverse. Esto hace que haya un menor retorno venoso debido a la falta de compresión u ordeñe muscular, mayor estancamiento sanguíneo y formación de coágulos. Si el coágulo se forma en el sistema profundo se denomina trombosis venosa profunda (TVP), el trombo puede desprenderse de la pared venosa y migrar vía sanguínea al pulmón y producir un tromboembolismo pulmonar (TEP) cuadro clínico de suma gravedad.
El riesgo de padecer esta enfermedad es mayor en la población con factores de riesgo como:
*Personas con edad superior a 60 años
*Personas con antecedentes de trombosis
*Personas con sobrepeso
*Mujeres embarazadas
*Personas que padecen diabetes melitus o hipertensión arterial
*Personas que han sido sometidas recientemente a una operación
*Personas con problemas graves de coagulación
*Personas con enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar crónica o enfermedad oncológica, entre otras.
¿Cómo prevenir una trombosis?
*Vestir ropa cómoda y suelta: Ni jeans muy ajustados, ni stilettos, ni ropa que no permita la oxigenación. Más consejos sobre el atuendo para viajar en este post.
*Mantenerse físicamente activo durante el vuelo: Si no se pueden parar, hagan ejercicios sentados en sus asientos, dando círculos con sus pies, estirando, contrayendo y liberando moviendo las piernas en su lugar. Caminar o levantarse cada dos horas en lo posible para facilitar el flujo sanguíneo.
*Consumir abundante líquido durante el vuelo. Consumir alimentos saludables: Esto permitirá compensar la deshidratación ocasionada por el ambiente seco que se respira en el interior de la cabina. También es importante comer con poca sal para evitar la retención de líquidos.
*Reducir al mínimo el consumo de bebidas alcohólicas y abstenerse de ingerir somníferos y tranquilizantes: Es conveniente que las personas más propensas consulten a su médico habitual antes de iniciar el viaje. En algunos casos puede requerirse la administración de un medicamento determinado para prevenir la formación de coágulos.
*Usar medias de compresión: Las mismas pueden reducir considerablemente el riesgo de retención de líquidos en las piernas. En el caso de los grupos de riesgo, es conveniente utilizar unas medias a medida.
Es importantísimo consultar a tu médico de cabecera antes de viajar si tenés alguna patología, enfermedad respiratoria, problema circulatorio, o si te operaron recientemente. Nunca está de más, y así uno viaja tranquilo.
Los últimos casos conocidos
* En abril de este año se conoció la noticia de que una argentina, Elina Bernasconi, camino a Tailandia via Qatar, sufrió una embolia pulmonar, falleció luego de haber estado internada durante 20 días. Sus compañeros de viaje coincidieron en una cosa: ella nunca se levantó de su asiento en todo el viaje. Una chica joven, llena de vida, no estuvo exenta a esta patología que afecta silenciosamente y que tiene consecuencias graves.
*El caso de Joaquín Furriel después de haber volado 13 horas desde Londres. Bajo del avión con dificultad, casi no podía caminar. Lo atendieron los médicos del aeropuerto y luego lo trasladaron al Sanatorio Los Arcos y le detectaron un ACV. Tuvo suerte y pudo recuperarse sin secuelas. "Me tomo un avión en Londres a Buenos Aires, como, veo una película (...), me quedo dormido y me despierto 8.10 de la mañana, ocho horas de corrido dormí sin tomar nada. Me despierto y siento un cansancio enorme, estaba reventado. En el vuelo la gente aplaude y un inglés a mi izquierda me pregunta por qué. Cuando quiero responderle, me doy cuenta de que tengo un problema para hablar", contó Joaquín Furriel.