La fuertísima reflexión sobre la muerte que Silvina Luna escribió en su libro
Son días en los que hay una fuerte preocupación por el estado de salud de Silvina Luna y el medio en general hace fuerzas para que la ex vedette pueda salir adelante. En ese contexto, Ángel de Brito leyó un doloroso fragmento del libro de la rosarina.
“Habla mucho de lo espiritual. A partir de lo que le pasó, ella se empezó a refugiar en el coaching”, comenzó contando Ángel de Brito, quien recordó que en su última visita a LAM, Silvina Luna le había obsequiado el libro.
“Cuenta algo que yo no había escuchado. Fue el día en el que le dieron el diagnóstico”, adelantó el conductor, que luego procedió a leer el fragmento tan sentido en el que la ex vedette habló de aquella tremenda situación.
“Ese día subí a mi auto. En ese momento vivía en México y todavía no puedo recordar qué pasó en esas dos horas después de que salí de la clínica. Me despertó de ese transe el llamado de una amiga preocupada porque yo no contestaba el teléfono”, comienza el fragmento.
“Creo que en esas dos horas me di cuenta de que no sabía quién era, qué hacía para mí, cómo nutría mi cuerpo, qué había hecho por los demás para la conciencia colectiva. Después de mucho tiempo, empecé a preguntarme cuál era mi vocación, qué sentido tenía mi vida, a qué había venido. Ahí comencé a aceptar todo. Creo que nunca había aceptado nada de lo que me pasaba en la vida”, cerró Ángel de Brito en su lectura.
El conductor de LAM recordó, luego, cómo fue esa última entrevista a Silvina Luna en el piso y contó que la seguía viendo cómo hacía 20 años, aunque algunas cuestiones de su personalidad se habían apagado producto de su angustia por las complicaciones de salud. Allí, Ángel de Brito continuó leyendo parte del libro y siguió por una impactante confesión de la rosarina.
“El primer médico que me trató me preguntó qué era lo que más me gustaba en la vida. Le dije que la playa y el mar. Me dijo: ‘Andá y disfrutalo’. Un médico me dijo que mi tumor pertenecía a una familia determinada y que podían operarme. Siempre se mantenía el pronóstico de que me quedaban pocos meses de vida. Creí eso y lo sigo creyendo", leyó el conductor.
"Creo que me quedaba un número ‘x’ de meses. Y así vivo. Y aunque suene raro, está buenísimo saber que nos vamos a morir, para vivir. Esa fue la gran maestría: saber que vamos a morir”, cerró Silvina Luna ese fragmento tan doloroso de su libro.

