Por qué cuesta diagnosticar el cáncer de ovario y cómo prevenirlo

Por qué cuesta diagnosticar el cáncer de ovario y cómo prevenirlo

Cuáles son los síntomas del cáncer de ovario y cómo podemos prevenirlo, responde

Ana Saldaña

Ana Saldaña

El 8 de mayo se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha que se estableció con el propósito de concientizar sobre esta enfermedad. 

En primer lugar mencionamos que se denomina cáncer de ovario  a cualquiera de los tipos de tumores malignos que afecten a alguna de las zonas de los ovarios. El ovario es la gónada femenina, secretora de hormonas sexuales y productora del gameto llamado óvulo. Están ubicados dentro de la pelvis, uno a cada lado, de forma ovoidea y con alrededor de tres centímetros de diámetro.

En nuestro país, el riesgo de padecer esta enfermedad es de 1 en 70 (1,4%) y ocupa el quinto lugar en los cánceres en mujeres luego de los de mama, colorrectal, pulmón y cuello uterino (ambos con igual incidencia en tercer lugar) y tiroides.

Los síntomas del cáncer de ovario son inespecíficos, y poco significativos inicialmente. Puede haber dolor y distensión abdominal, sensación de  pesadez, náuseas, saciedad temprana, pérdida del apetito, constipación, fatiga, alteración del ciclo menstrual o sangrado vaginal anormal, entre otra sintomatología.

“Es importante saber que el diagnóstico se puede efectuar inicialmente, con o sin síntomas, mediante un examen pélvico anual, efectuado por un ginecólogo o ginecóloga”, explicó la doctora Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC. “Otros estudios, como la ecografía transvaginal, la Tomografía Axial Computada, la resonancia Magnética Nuclear o determinaciones especiales de laboratorio, serán solicitados por el médico a cargo en caso de así considerarlo”, agregó.

El diagnóstico de certeza y la determinación de la etapa de la enfermedad se realizará por medio de la cirugía y de esa manera se puede establecer si la enfermedad está en un estadío inicial o avanzado para, a partir de allí, plantear un plan terapéutico.

Otro punto a tener en cuenta son los antecedentes familiares, en particular madre, hija, hermanas y abuelas que hayan padecido cáncer de ovario, útero o mama.

Con respecto a los antecedentes personales, es importante referir al médico si se ha padecido de cáncer de mama, endometrio o colon, cuándo fue el comienzo de la edad fértil, cantidad de hijos, uso de pastillas anticonceptivas u otras enfermedades ginecológicas como quistes de ovario y endometriosis, etc.

Debes saber que a partir de los 35 años aumenta el riesgo con un pico máximo entre los 50 y 75 años, siendo la mayoría de los diagnósticos realizados después de la menopausia. 

Esta enfermedad no cuenta con estudios de rutina para un diagnóstico temprano, por lo que es fundamental trabajar algunas conductas saludables dentro de nuestros hábitos. Desde la medicina, y a modo preventivo, la doctora Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC recomendó:

  •       Tener hábitos de vida saludables.
  •       Mantener un peso ideal.
  •       Hacer ejercicio.
  •       No consumir tabaco.
  •       Realizar controles ginecológicos anuales.
  •       Informar los antecedentes personales o familiares para lograr un diagnóstico temprano.

La alta mortalidad de esta enfermedad se debe a que no suele presentar síntomas y tiene una evolución oculta, lo que dificulta sobremanera efectuar su diagnóstico en estadíos iniciales, de allí que la consulta periódica con un profesional de la salud siga siendo la mejor recomendación.

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