Por qué el humor define la calidad de nuestra salud

Por qué el humor define la calidad de nuestra salud

Ya es un lugar común remarcar la importancia de reirnos, si es posible a carcajadas, durante el día. Pero existe una explicación clínica que pondera el impacto del ánimo en nuestro bienestar.

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La personalidad termina de recortarse en base a los rictus que reflejan nuestro rostro. Un esbozo de sonrisa, o de enojo. Comisuras hacia arriba. Dientes apretados. Cuanto más libre nos sentimos, más relajados se observan nuestro ceño, nuestra mirada. Y nuestro organismo lo agradece ya que pagará menos contracturas, menos úlceras, menos estrés. Por eso, se dice que humor define la calidad de nuestra salud.

El buen humor es una situación menos intensa y específica, pero que permanece durante un tiempo más prolongado. Ese estado se manifiesta a través de señales o emociones que redundará en pasajes de mayor tranquilidad, mayor generosidad y, en general, una sensación de bienestar.

En una época de aceleración vertiginosa, plagada de exigencias reales e imaginarias que nos manipulan cual títeres en un simulacro de vida que puede tener nada que ver con lo que realmente queremos, el humor puede ser una valiosa herramienta que puede ayudarnos a iniciar un sanador proceso de introspección.

"El buen humor y las emociones que lo acompañan potencian la salud y el bienestar y favorecen sentimientos de satisfacción con la propia vida", explicó la psicóloga María del Carmen Neipp López, profesora en la Universidad Miguel Hernández, con sede en Elche.

Por su parte, Begoña Carbelo, doctora en psicología y autora del libro El humor en la relación con el paciente, señaló que "los efectos positivos del buen humor alcanzan no solo a nivel cerebral sino que también alcanzan a los sistemas endocrino, digestivo, cardiovascular y respiratorio".

Más sonrisa, menos contracturas, menos úlceras y menos estrés.

Los especialistas también destacan que el buen estado de ánimo tiene una poderosa acción terapéutica. Y concuerdan en que "la evolución y la recuperación de los procesos de enfermedad", se aceleran cuando el paciente está sereno y con optimismo, dado que de este modo aumentan la motivación, la confianza y la energía tanto a nivel cognitivo como emocional.

Los investigadores clínicos también aseguran que, luego de varios testeos, se comprobó que el buen humor beneficia la presión arterial. Remarcan que los enojos constantes pueden influir negativamente en la salud cardiovascular.

A su vez, tener un ánimo templado y gozar de buen humor ayuda a reducir los niveles de cortisol (la ‘hormona del estrés’), estimulando con ello cambios químicos en el cerebro, los cuales ayudan a proteger al organismo contra los efectos negativos del estrés.

Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, nos vuelve más resilientes, ya que encarar los desafíos cotidianos con un pensamiento positivo refuerza nuestra capacidad de adaptarnos positivamente a situaciones adversas.

 

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