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NoMo: una tendencia que crece, desnuda estereotipos y abre posibilidades

La maternidad sigue siendo objeto de cuestionamiento: siempre hay alguien dispuesto -tal vez con la mejor intención- a señalar algo al respecto. Desde la edad a la que decide ser madres hasta la forma de criar a sus hijos, pasando por la alimentación, el parto y hasta la decisión de no ser madres.
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En un mundo que aprendió a ir más ligero de prejuicios, todavía abundan los cuestionamientos a quienes deciden no ser madres. Las preguntas surgen en los contextos más diversos, como si cualquiera fuera libre de poner en tela de juicio las decisiones ajenas. Desde la utilitaria: “¿Quién te va a cuidar cuando envejezcas?” hasta la más reflexiva -por decirlo de algún modo-, “¿Y si te arrepentís?”. 

EL arrepentimiento juega un rol clave. Y fue el disparador de una encuesta realizada por Mujeres que no fueron tapa (MQNFT) en la que participaron más de 10.000 mujeres de entre 18 y 75 años, madres (52,4%) y no madres (47,6). Tomaron como hilo conductor ese verbo pronominal -del que uno debe hacerse cargo-. El estudio, atravesado por las demandas sociales y con foco en la maternidad, indica que entre quienes son madres el 74,4% reconoce haberse arrepentido, en algún momento, de serlo, mientras que sólo el 4,2% de las no madres tuvieron ese sentimiento. 

El estudio pretende detectar que el arrepentimiento "no tienen que ver quizás con el hecho de tener hijos sino con las condiciones en las que las maternidades se viven y atraviesan en este sistema político, económico y social". De hecho, más de la mitad de las mujeres que reconocen haberse arrepentido de ser madre señala que es por "las tareas que implica maternar". 

    Una decisión personal, compartida y cuestionada

    “Alguna vez de chica pensé que me iba a tocar tener hijos, porque a todo el mundo -desde mi visión- le tocaba”, dice Nadina Fornara que está muy segura de la decisión que tomó casi sin darse cuenta siendo adolescente y que verbalizó a los 18 a quien hoy es su marido. “Mirá, no sé qué planes tenés para la vida, pero si soñás tener hijos, yo no soy la persona para vos”, le espetó entonces a quien hoy es su esposo. 

    Unos años antes veía con admiración a su tío, que “nunca tuvo hijos, viajaba mucho, se dedicaba a su carrera y siempre me pareció que había explorado un camino distinto al de la mayoría de las personas que conocía”, dice Nadina y agrega: “De alguna manera seguí su camino. Me gustaba cómo vivía, era libre”. En su explicación, simple, deja entrever uno de los motivos que más se repiten entre las mujeres que deciden no ser madres.

    Nadina nunca más volvió a cuestionarse el deseo de ser madre. “El tema nunca estuvo en la mesa con mi marido. Nos es ajeno por completo”, reconoce y recuerda un momento que marcó un hito en su vida. “En 2013 nos fuimos a vivir a Barcelona. Cuando dijimos que nos íbamos la gente nos empezó a preguntar por los hijos. Nunca le dimos explicaciones a nadie, yo cerraba bastante esa conversación con la gente. Pero en ese momento fue un shock importante para nuestros padres y hermanos que dijeron: ‘Ah, no van a hacer la vida que hicimos todos nosotros’. Ahí empezaron los cuestionamientos, hubo gente enojada con eso”, comenta. 

      NoMo: las causas de una tendencia en alza

      El caso de Nadina no es aislado. Cada vez son más las mujeres que eligen no ser madres y que comparten su decisión y los motivos que las impulsaron a tomarla.

      Según la encuesta de MQNFT, la razón más importante entre las no madres es que "no quieren perder su libertad". El segundo motivo por el que las mujeres toman esta decisión es que "no quieren tener la responsabilidad de criar a un hijo". El tercer lugar lugar esta marcado por la comparación: "ven a otras mujeres maternar y no quieren eso para ellas".

      En el cuarto puesto aparece una razón -aparentemente más altruista- que parece estar alineada con lo que muchos denominan "objetivo tácito" o "meta 18" de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030 que tiene que ver con bajar las tasas de natalidad a nivel mundial. Muchas mujeres aseguran que no son madres porque "no quieren traer a otro ser humano al mundo en este contexto de crisis climática y ambiental". 

      Las estadísticas dan cuenta del fenómeno: la tasa de natalidad tenido una fuerte baja en los últimos 50 años. Los datos en Argentina casi replican el gráfico mundial. Según datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la tasa de nacimientos en Argentina pasó de 2,04 en 1952 a 1,04 en 2022.

      La tendencia NoMo crece entre decisión y aceptación  

      La tendencia, en aumento, dio origen a un neologismo: la palabra NoMo, síntesis de “not mother”, que incluye no sólo a las mujeres que -por los motivos que fuera- deciden no ser madres sino también a quienes por diversas razones no llegan a convertirse en madres por circunstancias diversas.  

      Aunque el concepto lleva una década dando vueltas y ha permitido poner al descubierto estereotipos sociales que ligan la realización de las mujeres a la maternidad, todavía falta recorrer un largo camino. Aun tiene fuerza en muchos ámbitos la idea de que las mujeres “deben” ser madres al menos una vez en su vida. Esta suerte de mandato tiene distintas repercusiones en las mujeres que deciden no ser madres y en aquellas que, más por circunstancias de la vida que por propia decisión, acaban no siéndolo. 

      Ese es el caso de Jodie Day, creadora de Gateway Women, quien reveló que al cumplir 40 se dio cuenta de que nunca sería madre. “La vida que siempre había esperado no existía”, dijo al tiempo que reconoció que en ese momento también se dio cuenta de que no estaba sola. Escribió un libro -que fue bestseller y luego reeditado- y fundó una organización que funciona como una red de mujeres que no son madres (NoMo) ya sea por elección o por que las circunstancias se dieron de esa forma. 

      Un ejemplo de este segundo grupo es la española Gloria Labay Rodríguez, autora de La vida sin hijos. Se presenta como “una mujer sin hijos” y confiesa que tras haber intentado ser madre y luego de cuatro abortos espontáneos fue considerada “no idónea” cuando quiso adoptar. Como enfermera especializada en obstetricia y ginecología ha acompañado la maternidad de cientos de mujeres a lo largo de dos décadas y tras años de duelo, pudo compartir su dolor y empezar a generar redes de mujeres que no tienen hijos

      Este es un ingrediente clave entre muchas de las mujeres NoMo: el no tener algo que se ha deseado. Así lo expresa Labay Rodríguez en su blog cuando confiesa que se siente poco feminista por sentir el dolor de no poder ser madre. “Es como si el patriarcado tuviera razón y ser mujer solo es ser madre. El feminismo de los 70 se rebeló contra el mandato de la maternidad. Por lo tanto no hay espacio en el feminismo para hacer el duelo y sentir el dolor de no poder ser madre”, escribe y explicita una demanda hacia el feminismo: “Ya estamos en el siglo XXI y velar por la maternidad y comprender que existe un duelo cuando no puedes tener criaturas, debería estar en la agenda del feminismo”.

      Ya sea por decisión o por aceptación -que no es resignación sino más bien resignificación- el hecho de que haya más mujeres que no son madres ayuda, como dice Fornara, a que “cada vez más personas que se den cuenta de que no hay un solo camino sino que también está la posibilidad de experimentar un poco más, poniéndote un poco más en riesgo, siendo más aventurero, hacer un camino diferente al que hicieron otros y abrir una oportunidad para caminar la vida de otra manera”.