Día de la madre

Fue mamá de tránsito durante 8 meses y confiesa que la experiencia transformó a toda la familia

Las familias de tránsito resultan fundamentales para niños y niñas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Hoy te contamos la historia de Clelia acerca de cómo vivió y sintió ser mamá de tránsito.

Paloma Marchionni domingo, 16 de octubre de 2022 · 07:50 hs
Fue mamá de tránsito durante 8 meses y confiesa que la experiencia transformó a toda la familia
Celia Vellido cuenta su historia como mamá de tránsito.

Frente a algunas situaciones de vulneración de derechos de niños y niñas, el Estado decide que deje de estar al cuidado de su familia biológica. Mientras se define el futuro de ese pequeño, las organizaciones estatales son las encargadas de buscarle protección. Estos menores viven en hogares o con familia de tránsitoClelia Vellido (43), licenciada en fonoaudiología, contó como es la experiencia de ser mamá de tránsito

Clelia está casada y tiene tres hijos. Hace unos años se inscribió, junto con su familia, para acoger a niños en situación judicializada. El primero en llegar fue un bebé de ocho meses que se encontraba en una sala cuna. “Una vez vi la búsqueda de  familias de tránsito y me inscribí. Como a los dos años me llamaron y consulté con mi familia y estuvieron de acuerdo, nadie sabía muy bien de qué se trataba pero nos embarcamos en eso”, expresa Clelia. 

Celia junto con su familia, un ejemplo de compromiso y entrega.

“Esto lo vivimos en 2019, el bebé se fue de mi casa en febrero de 2020 y en marzo empezó la pandemia. Fue mucho más difícil de lo que pensamos porque dejamos de verlo a la fuerza”, explica Clelia. Y recuerda cómo se prepararon con su familia para ser familia de tránsito. "Hicimos muchos talleres, sabíamos que no iba a ser fácil pero decidimos hacerlo igual, no era por nosotros, era por alguien y eso era más fuerte”, dice y aclara que estos talleres que antes daban instituciones privadas hoy están a cargo del área de Minoridad y familias del Ministerio de Desarrollo Social.

Clelia señala que esta preparación emocional fue clave para una misión que consiste en "amar y soltar al mismo tiempo". Agrega, además, que más allá de los talleres, “fue un trabajo de un año más o menos donde nos sometemos a todo tipo de estudios sociales familiares y personales, entre otros". 

Clelia recuerda que uno de los pilares de ese aprendizaje de preparación era no juzgar ni a la madre que no pudo sostener,  ni a la nueva mamá que llegara con posibles diferencias en cuanto a la estructura familiar que uno añora.

Las familias de tránsito cumplen un rol fundamental para acompañar a los niños en estado de vulnerabilidad. Foto: Shutterstock.

Tras vivir la experiencia de ser mamá de tránsito de un bebé de ocho meses, Clelia consultó con su familia sobre la posibilidad de volver a recibir a un niño en su hogar, pero aun no lograron ponerse de acuerdo. “La experiencia era de cada uno y había que respetarla. Es decir, cada uno la proceso a su manera, y si uno decía que no, era suficiente para que sea no. Era algo que nos involucraba a todos”, justifica y sigue: "Cuando iniciamos la cruzada de este puente sabíamos que era temporal y ese fue nuestro mayor soporte, saber que después no habría nada pero que la misión de cuidar a nuestro bebé esos meses estaba cumplida”. 

“Para los chicos fue raro, tenían todo muy claro, inclusive muchas veces más que nosotros pero hubo que manejar celos, modificaciones en sus rutinas y emociones encontradas", dice al recordar cómo vivieron sus hijos la experiencia.

Al mismo tiempo, reconoce que haber atravesado por esto la ayudó a ella como mamá de sus propios hijos. "Aprendí que no me pertenecen, que ellos son ellos y no una extensión de mi. Me costó muchísimo dejarlo ir. Fue muy doloroso, pero como dije antes sabíamos que eso pasaría. Aprendí a amar de otra manera, aprendí a amar sin poseer, sin esperar nada a cambio. Solo era dar amor y ya”, reflexiona. 

“A mi me cambió la vida, a mi familia también y, fundamentalmente, le cambiamos la vida a él que era lo más importante", comenta y cuenta que tiene una relación increíble con la mamá adoptiva del bebé al que acogió. "Somos parte de su familia y el osito es parte de la nuestra”, concluye Clelia. 

 

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