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Alertan sobre una práctica obstétrica que puede afectar la maternidad

La violencia obstétrica sigue existiendo y muchas veces se hace manifiesta durante el embarazo y el parto, afectando la experiencia de maternidad de las mujeres. La socióloga María Victoria Pérez, cofundadora del Observatorio de Violencia Obstétrica de Mendoza, habló al respecto con MDZ Femme.
La violencia obstétrica es un práctica que sigue vigente en la actualidad y repercute directamente en la experiencia de la maternidad. Foto: Shutterstock.
La violencia obstétrica es un práctica que sigue vigente en la actualidad y repercute directamente en la experiencia de la maternidad. Foto: Shutterstock.

María Victoria Pérez es socióloga y miembro del Observatorio de Violencia Obstétrica de Mendoza, del cual fue cofundadora. Además trabaja en el curso preparto del Hospital Luis Lagomaggiore en Mendoza donde es la encargada de dictar el módulo Derechos de las mujeres gestantes para una experiencia satisfactoria del parto.

El Observatorio de Violencia Obstétrica se ha conformado para trabajar en la prevención de diversos tipos de violencia que las mujeres padecen antes, durante y después del parto. El organismo busca promover y concientizar sobre el acceso a los derechos que tienen en esa etapa. 

La socióloga explica que cuando se habla de violencia obstétrica se remite a la experiencia que viven las mujeres cuando están transitando un proceso de gestación, parto o puerperio, pero también cuándo se lleva a cabo una interrupción voluntaria o no del embarazo. “Hay que entender que el parto es un proceso sexual por lo que si se experimenta violencia durante este, es violencia sexual”, expresó Pérez. 

El acompañamiento en el parto es un derecho que tiene la mujer. Foto: Shutterstock.

Este tipo de violencia está vinculada tanto a los malos y denigrantes tratos que reciben las mujeres como a la práctica de intervenciones innecesarias o a las que las mujeres llegan sin recibir la información adecuada. Existen múltiples casos de violencia obstétrica tales como es acelerar el proceso de dilatación sin que haya necesidad fisiológica, realizar intervenciones sin el consentimiento o con poco conocimiento por parte de la embarazada, tactos que pueden incomodar a la mujer, ruptura de la bolsa amniótica, colocación de oxitocina sintética y desprendimiento de membranas sin consentimiento, entre otros. 

Este tipo de experiencias de violencia tienen una relevancia fundamental en la vida de la mujer que está pariendo y en el recién nacido. Con posterioridad al nacimiento, muchas mujeres no terminan de entender la situación que vivieron en el parto o no logran identificar esa violencia obstétrica y esa misma vivencia que algunas no reconocen va tener una impacto en su salud durante el puerperio y en la relación que establezca con el bebé. 

Las consecuencias más comunes que se dan en la maternidad son, por ejemplo, las dificultades en la lactancia, problemas para vincularse de manera saludable con la criatura y con su entorno. Es por eso la importancia de prevenir y promover los derechos, ya que si la violencia obstétrica se hace presente durante ese proceso singular que vive la mujer, seguramente, genere un fuerte impacto en su salud psicoemocional.

La violencia obstétrica puede provocar en las mujeres que la han sufrido una sensación de no respeto. “Luego de transitarla, ello genera dificultades para incorporar e integrar lo que fue el nacimiento en su propia vida. En general, lo que nos han expresado las distintas mujeres es que cuesta elaborarlo, ponerle nombre e identificarlo como algo que no debería pasar”, expresó la socióloga.

Esto último pasa porque este tipo de violencia suele estar naturalizada. Pérez señala que, en general, el personal de salud está capacitado para intervenir médicamente en estos procesos pero algo fundamental que se debe realizar durante la gestación es acompañar a la mujer, sobre todo durante el trabajo de parto. 

El parto es momento singular que no puede estar marcado de acciones y gestos violentos. Foto: Shutterstock. 

Frente a esta situación, el Observatorio de Violencia Obstétrica de Mendoza ofrece capacitaciones y talleres para quienes quieran informarse acerca de esta temática, para explicarles a las mujeres gestantes cuáles son sus derechos cuando van a transitar un nacimiento, sea en una institución o en su hogar. Uno de sus propósitos es brindar información suficiente para entender cuándo se respeta la fisiología de los nacimientos y cuando no. 

Victoria nos explica que la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace un tiempo, lanzó un listado de recomendaciones para una experiencia satisfactoria del parto, en donde se estipula que las mujeres tienen que ser las protagonistas de esa experiencia y que no tienen que ser intervenidos sus procesos de nacimiento a no ser que haya una indicación de riesgo en la salud de la embarazada o niño/a por nacer. 

Además, resulta fundamental resaltar la importancia del acompañamiento que debe recibir la mujer durante esta situación particular que es el parto. Se debe procurar que esta se encuentre en una situación cómoda y tranquila para que el proceso fisiológico pueda desarrollarse de manera natural, sin ninguna interrupción que modifique a este mismo.

En marco del mes de la madre, es necesario remarcar la importancia de trabajar para prevenir la violencia obstétrica e integrar la experiencia cuando ha acontecido para poder repararla a través de especialistas. Las herramientas tales como la denuncia del personal o institución que fue responsable de dicha situación violenta tiene que estar disponible para aquellas mujeres que la sufrieron.