Parto humanizado: por qué es necesario reivindicarlo

Parto humanizado: por qué es necesario reivindicarlo

Del 14 al 20 de Marzo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, con el objetivo de promover y proteger los derechos de las personas gestantes, el niño por nacer y la familia durante el embarazo, el parto y el puerperio.

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Es por eso que la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDyC, explicó en qué consiste un parto humanizado y por qué es necesario reivindicarlo.

Para las mujeres que deciden ser madres, el parto es uno de los eventos más sensibles e importantes de la vida. Es por ello que esta semana se reivindica el parto humanizado o respetado, es decir, una modalidad de atención respetuosa de los derechos de los cuerpos gestantes y de los niños y niñas en el momento de su nacimiento, de acuerdo con las necesidades y deseos de la familia.

“Un parto es adecuadamente respetado o humanizado cuando los protagonistas centrales son la madre y el niño, llevándose adelante el proceso de parto y nacimiento del modo más cercano a lo natural, a su propio ritmo y con el mayor control del dolor posible, según la decisión de la persona gestante, que debe estar por encima de las determinaciones del equipo sanitario que la asiste”, explicó la Dra. Valeria El Haj.

En nuestro país, el marco legal que ampara el parto respetado se encuentra desarrollado en la Ley de Parto Humanizado (Ley 25.929) que rige tanto para el sistema de salud pública como privada,  con el fin de garantizar el trato digno y respetuoso hacia todas las mujeres gestantes, sus hijos y parejas. La legislación reconoce a la mujer embarazada como una persona sana, capaz de decidir sobre sí misma y su hijo/a de modo seguro, garantizando los derechos relacionados al trabajo de parto, parto y puerperio, además del derecho individual de toda persona a la no discriminación, sean cual fuesen sus condiciones particulares.

Asimismo, la Ley de Protección Integral a las Mujeres (Ley 26.485), define a la violencia obstétrica como aquella ejercida por el personal de la salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, que puede expresarse en un trato deshumanizado, descalificador o amenazante hacia éstas, el abuso de la medicación o la patologización de los procesos naturales.

Es fundamental que se estimule la participación activa de las mismas durante todo el tiempo que dure el proceso, iniciativa que debe surgir por parte del equipo de salud. “La información brindada debe ser suficiente, oportuna y explicada en base a los parámetros culturales de cada paciente. Además, debe abarcar toda práctica médica planeada o intercurrente, teniendo en cuenta los distintos escenarios posibles como, por ejemplo, la aparición de situaciones de fácil o difícil manejo, ya sea por  inconvenientes relacionados a las prácticas médicas o por complicaciones propias del trabajo de parto, según cada caso”, planteó la Dra. Valeria El Haj.

Por otro lado, el derecho a la información debe ir de la mano del respeto a la intimidad y los deseos o necesidades de la mujer gestante como, por ejemplo, la posición que querrá adoptar durante el parto, la decisión de estar o no acompañada por una persona de su confianza en cada momento, la ingesta alimentaria durante el proceso de parto y post- parto, entre otras cuestiones.

“Uno de los derechos fundamentales de las mujeres, tiene que ver con la posibilidad de permanecer junto a su hijo/a durante la estadía en el establecimiento sanitario, siempre y cuando las condiciones de salud de ambos estén dadas, de lo contrario, la familia tiene derecho a recibir información de manera constante sobre el proceso o evolución de la salud del niño, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento”, continuó explicando la Dra. El Haj.

Desde el momento del embarazo, es importante que la madre pueda estar informada sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir el apoyo necesario para poder amamantar; además de ser asesorada sobre los cuidados de sí misma y del recién nacido. Por otra parte, también tiene derecho, al igual que su hijo, a no ser sometida a ningún examen o intervención con  fines científicos, sin su consentimiento manifestado por escrito.

A pesar del marco legal que propone soluciones a la situación de muchas mujeres que enfrentan un embarazo, todavía hay varios indicadores que alertan sobre la necesidad de seguir trabajando para mejorar la salud de las personas gestantes y del recién nacido. Así lo demuestra el alto porcentaje de cesáreas, la elevada tasa de embarazos adolescentes, el abuso de medicación y la patologización de los procesos naturales.

“Debemos seguir trabajando desde adentro y por fuera de las instituciones de salud para que la experiencia parir-nacer deje de ser tratada como una enfermedad y pueda ser transitada con cuidado y acompañamiento de parte de los profesionales y el personal de salud encargado de proteger y contener a las mujeres durante este proceso”, concluyó la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDyC. 

 

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