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Sacando pecho

Dar la teta es un acto de amor absoluto. Siempre y cuando se haga en privado, obvio.

Ser mujer no es fácil. Ser madre, me imagino, mucho menos: si hacerme cargo de mi propia supervivencia ya es lo suficientemente complicado para mí, no puedo imaginarme lo que debe ser hacerse cargo de otro ser humano. Otro ser humano que, además, depende 100% de vos y que es, en su inconsciencia absoluta, completamente egoísta

Porque si un bebé siente que necesita que le cambien el pañal, no va a pensar "Veo que mi madre está en el medio de la calle con 4 bolsos colgando mientras habla por teléfono, mejor espero a que esté tranquila en casa para pedirle que me cambie". No, va a llorar. Y va a llorar ahora. Y así con todas sus necesidades, porque razonar no es el punto fuerte de los menores de 2 años (y de muchos adultos tampoco, pareciera).

Esas necesidades, lógicamente, incluyen la de alimentarse. Afortunadamente, la madre naturaleza, sabia como es, nos dio la posibilidad de solucionar ese problema con relativa facilidad: dar la teta

Postales del "tetazo" en Mendoza, este pasado julio.

En el caso de las mujeres que pueden y eligen hacerlo, es un verdadero golazo: si el niño llora, es cuestión de levantarse la remera, correrse el corpiño, y listo: desayuno/almuerzo/cena express, en cuestión de segundos. No soy profesional de la salud, pero estoy casi completamente segura de que las tetas están para eso.

Excepto que, de repente, me encuentro con que el cuerpo de la mujer es una abominación. Y las tetas (excepto las que vemos todos los días en todos los horarios en la tele, porque esas están en la TV así que está todo ok) ¡¡tienen que ser censuradas!!!! ¿Qué clase de mujer indecente osa mostrar su pecho en la vía pública? ¡Y encima para amamantar a un niño! Ugh, ¿no puede hacerlo en su casa? 

¿No puede hacer que ese niño hambriento, que no comprende de restricciones sociales, pare de llorar un rato, encontrar un hermoso baño público que con suerte es aseado una vez al día, sentarse en un cubículo de 1x1 y darle de comer ahí? 

O, no sé, ¿tirar una manta encima del niño al punto de casi asfixiarlo para que no veamos un ápice de seno? ¿No pueden andar con una carpa en el bolso -total, siempre andan con esas carteras gigantes llenas de estupideces- así pueden evitarnos el desagrado de verlas amamantar? ¡Qué aberración! ¡Esta sociedad se ha ido al tacho!

"Si necesita amamantar, por favor cúbrase".

Podría seguir con los ejemplos, pero no es el punto. El punto es que dar de mamar es natural. Es natural, y a la vez ridículamente mágico, ¡porque las mujeres tenemos el (súper) poder de alimentar y mantener vivo a un ser humano sólo con nuestro cuerpo! (Y reducir su riesgo de muerte súbita, malnutrición y enfermedades infecciosas, entre muchos otros beneficios).

Dar de amamantar es un acto de amor absoluto, y como tal, jamás debería ser sujeto de vergüenza o censura. Mamás, pierdan el miedo, no hay ley que les prohíba amamantar en público; es su derecho. A los demás, especialmente a aquellos que se oponen, sean más humanos. Sean más amables, más comprensivos, más empáticos. Pongámosle fin a este ciclo de avergonzar y echar culpa por algo que no es de ningún modo vergonzoso o ilícito.

Y si no, en lugar de pedirle a las mamás que se cubran mientras dan la teta, prueben taparse los ojos. Y todos contentos