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Envejecimiento: ¿a qué edad es bueno comenzar a utilizar productos anti age?

Nos hemos cansado de escuchar que hay muchas maneras de revertirlo, ralentizarlo acompañando los procesos de manera más natural y no con un desgaste súbito, que es cuando se hace realmente difícil recuperar un estado saludable.
Foto: Web
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Cuando veo la preocupación con que llegan algunas personas a mi consultorio, porque se han notado "viejos" y con cambios ya realmente muy notorios en su piel, la forma de su cuerpo o simplemente alguna incomodidad que los hace pensar en la necesidad de tomar cartas en el asunto y disponer de un tiempo para cuidarse, pienso cómo me siento yo en su lugar y que a mí también me ocurre. Entonces surge la pregunta: ¿cuál es la forma de evitar el envejecimiento?... Y si, nuestra programación en el ADN de generación en generación, tiene la orden de que no es posible evitar el envejecimiento; pero además, ni siquiera sería saludable por que perderíamos el parámetro natural evolutivo del que estamos hechos, la manera que encontró la naturaleza para prepararnos para la muerte se llama desgaste y/o envejecimiento.

Podría enumerar las causas más conocidas del por que envejecemos, como un radical libre o el acortamiento de telómeros, pero no avanzaríamos en el tema. Esta información dura solo hasta el pie de la nota en nuestra cabeza, ya que no sabemos cómo utilizarla. Así que aportaré algo más concreto; y para esto no tengo más que volver al principio, al agua misma...

Cuando Linus Pauling pudo demostrar que la molécula agua es un polímero de 5 H2O colocados en los vértices de una pirámide de base cuadrada, y esta estructura provee al liquido elemento de sus propiedades ya muy conocidas como adhesión, capilaridad, tensión superficial etc. lo que nos aportó además fue la confirmación y que se ha podido demostrar en múltiples ensayos hasta la fecha, de cómo las estructuras piramidales, poseen la capacidad de estabilizar y con ello retardar la precipitación de los coloides, en nuestro cuerpo el agua tiene la función de estabilizar los fluidos vitales y por lo tanto actúa como un retardador del envejecimiento. O dicho de un modo muy simple; si mis proteínas no se precipitan, mis tejidos permanecen jóvenes, y pueden recambiarse más fácilmente. 

El beber agua diariamente, y esto incluye: jugos, infusiones, frutas y verduras crudas, batido, sopas etc. es decir, el hábito de incorporar agua no es un capricho; es un hecho concreto que nos ayuda a retardar el envejecimiento, y prevenir enfermedades. 

Literalmente, envejecemos porque nos secamos, y cuando ya pasamos los 60 años el agua con que nacimos que inicialmente era de un 75 a 80%, llega a un 50 o 60% con suerte. Lo primero que notamos es la pérdida de elasticidad, y lo digo en todo sentido desde mi piel, el caminar y hasta la ideas fijas que ya no podemos modificar.

Entonces, ¿cuándo es recomendable comenzar a utilizar un producto Anti-Age? Y es desde el mismo momento en que tomamos conciencia que empezamos a "secarnos o deshidratarnos", cuando notamos que perdemos elasticidad y turgencia, y esto lo vemos en una piel sin brillo, el cabello quebradizo, las uñas que se quiebran, entre los síntomas más comunes.

Para tener un parámetro podríamos tomar a partir de los 25 a 30 años; lo ideal es comenzar con productos que permitan fijar y sellar el agua dentro de la piel, y protegerla. Pero recuerden que la piel no tiene la posibilidad de absorber agua como con un sorbete, esto no existe, no hay productos que introduzcan agua a la piel, pero si hay activos que pueden fijarla en nuestras estructuras internas, y esto es lo que impide deshidratarnos.

A partir de los 30 años aproximadamente, comienzan a aparecer finas líneas de expresión alrededor de los ojos y labios, el halo oscuro y bolsas en párpados, la piel pierde luminosidad y se ve un poco más "floja" en mejillas, mentón y papada. 

Entonces es bueno comenzar a utilizar productos que tengan agentes hidratantes y factores de protección UVA/UVB que cuiden la piel del sol y de otras radiaciones como las provenientes de monitores o luces artificiales y de agresiones ambientales como el aire acondicionado, la calefacción, el frío y el esmog. Estos productos deben ser de textura es fluida, liviana y fresca.

No hay peor cosmético que el que no me agrada al tacto y su perfume, por que aunque se que puede ayudarme, si no es gratificante a la hora de colocarlo, realmente no lo uso; así que es importante recordar esto a la hora de comprar, de lo contrario el hábito de cuidarme no llegará nunca.

Es importante recordar que siempre deben ir incorporando de menos a más, no tiene sentido comenzar a utilizar sustancias complejas, destinadas a pieles ya mucho mas envejecidas, por que esto no es prevenir, sino que por el contrario saturan la piel, se produce una oclusión, ensucia los poros y puede generar una piel asfixiada (al tacto parece un rallador) por un exceso de productos, además sensibiliza la piel provocando incluso eritemas que deshidratan más, y terminan creando una piel híper sensible, sin protección y que por lo tanto envejece más rápido. Aquí también se cumple el "menos es más".

En general, recuperar la función barrera de hidratación natural de la piel, con emulsiones fluidas, y un buen protector solar, es suficiente para comenzar a cuidar nuestra piel, y claro no olvidar el habito del agua para ¡no precipitarnos!.



Ctra. Gabriela Maschi

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