ver más

Hoy más que nunca, celebro ser mujer

En el mes de la mujer y con el dolor a flor de piel, ahora más que nunca celebremos nuestro poder como mujeres.

Hoy quiero celebrar a las mujeres. Quiero celebrarnos a las que, a pesar del miedo, la impotencia y la incertidumbre, nos levantamos todos los días y salimos a enfrentar al mundo. A las que trabajamos, estudiamos, criamos hijos, acompañamos y cuidamos a los que amamos. A las que nos animamos todos los días a soñar, a proyectar, a viajar, a disfrutar y a ser felices.

Digo animamos porque ser mujer es una labor que requiere valentía y coraje.

 A veces hasta las cosas más simples y cotidianas se vuelven una odisea para nosotras. Pero aún así vivimos, aún así estamos paradas, a través del dolor, de la injusticia, del agujero interno que se agranda cada vez que arrancan a una de nosotras por el simple hecho de no haber nacido hombre. Tragedia tras tragedia, golpe tras golpe, nos seguimos levantando y seguimos andando, honrando de la forma en que podemos a todas las que no llegaron, a todas a las que les sacaron su magia sólo por ser mujeres.

Celebro nuestro poder creador y nuestra capacidad de traer nuevos seres humanos al mundo, seres humanos con compasión, que se aman y se respetan. Celebro a todas las que logramos ver más allá de las diferencias y vemos en la otra no a una enemiga, no a la competencia, sino a una hermana. 

Celebro a las que sienten el dolor de las otras como propio y luchan por sofocarlo, entendiendo que cuando tocan a una, nos tocan a todas. 

Que la madre, la hermana, la hija, la amiga y la pareja son una y todas a la vez, son las tuyas y las mías. Que los sueños, las ilusiones, la voluntad y la felicidad de cada una se construyen y se defienden mucho más fácil cuando lo hacemos juntas.

Hoy celebro a todas las que seguimos acá, luchando por Marina, María José, Johana, Soledad, Gisela y tantas otras que duele enumerar, manteniéndolas vivas en nuestras mentes, nuestras bocas y nuestras luchas. Celebro por las que estamos y las que estuvieron, y las marcas imborrables que dejaron. Celebro el privilegio de ser mujer y el poder que tenemos de transformar el dolor en acción, para que nuestras celebraciones nunca más queden manchadas por todo el llanto que todavía nos queda llorar.