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Relaciones abiertas y poliamorosas: ¿qué son exactamente?

No son orgías, ni intercambios de parejas, ni infidelidades. Te contamos todo lo que tenés que saber sobre estos tipos de relaciones.
Foto: Web
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Las relaciones son complicadas, no es ningún secreto. Sin embargo, a medida que nuestras ideas -y las de la sociedad- sobre sexualidad, género y el matrimonio van cambiando, también va cambiando la forma en que percibimos y encaramos las relaciones. Esto incluye una nueva mentalidad sobre las relaciones abiertas y las poliamorosas.

Pero antes de emitir opiniones y juicios, te contamos exactamente en qué consisten estas relaciones, y en qué se diferencian entre sí.


Las relaciones abiertas son, según el imaginario social, el “sueño” de todo hombre: tenés una pareja estable, pero podés estar con muchas otras. Sin embargo, hay mucho más detrás de esto: no hay una única definición de relación abierta, ya que esta puede tomar múltiples formas. Lo que todas tienen en común es que todas las personas involucradas están de acuerdo con el tipo de relación en la que participan, y la relación incluye vínculos emocionales y/o sexuales entre más de dos personas.

La clave en este tipo de relación según la Lic. en Psicología Eva Rodríguez es la comunicación:

Las relaciones abiertas requieren de mucha comunicación y feedback para asegurarse que todas las partes participantes estén cómodas y al tanto de lo que sucede.

Es decir: en una relación abierta, todos los participantes son conscientes y están de acuerdo con la situación (porque de otro modo sería engañar).

La modalidad depende de cada uno: algunos pueden acordar en tener otras parejas sexuales, pero marcando ciertos límites como no llevarlos a casa, o no compartir detalles con la pareja estable. Algunos pueden estar cómodos en una relación, pero no sienten la necesidad de estar en una pareja monógama clásica, y otros pueden querer tener libertad sexual, pero siempre y cuando no haya sentimientos involucrados. Las variaciones y el involucramiento emocional con “terceros” dependen de cada uno, lo importante es que todas las partes estén al tanto de cómo son las cosas y se respete ese pacto.

Por otro lado, tenemos las relaciones poliamorosas. Estas generan algo de confusión, y a veces se mezclan con las relaciones abiertas. Para algunos, estas consisten en relaciones con un vínculo emocional entre más de dos personas, aunque para otros en realidad consisten en una relación interconectada más que lineal.  


De nuevo, en estas relaciones la comunicación es esencial, así como también poder deshacerse de ciertos prejuicios y concepciones estáticas que tenemos sobre las relaciones. En una relación poliamorosa una persona puede tener muchas parejas, como en las relaciones abiertas, con la diferencia de que hay alguna clase de vínculo entre algunos o todos los participantes de la relación.

Puede tratarse de tres personas que están enamoradas entre sí, o dos hombres (o mujeres) que están enamorados de la misma persona, y aún así se conocen, respetan y hasta conviven. Las variaciones son infinitas, pero lo que hay en común es que en todas, todos los participantes están relacionados entre sí de alguna manera. Obviamente, demandan de mucho trabajo, sinceridad y voluntad de hablar.


El perfil psicológico: ¿hay que estar “enfermo” para estar en estas relaciones?

Al respecto, la Lic. Rodríguez es categórica: “no hace falta estar enfermo, ni ser un perverso o un pervertido para estar en este tipo de relaciones”. Además, agrega que “no se trata de una patología ni una deuda afectiva”.

Para Rodríguez, este tipo de relaciones es una alternativa válida para personas que no se sienten cómodas en relaciones convencionales y que tienden a tener un espíritu aventurero, especialmente los jóvenes. Para muchos incluso puede llegar a ser una etapa o un período de experimentación. En el caso de las parejas con hijos, sin embargo, lo más probable es que no se den, ya que se teme que de alguna forma afecte a la familia.

Según la psicóloga, estas relaciones no tradicionales no son lo más idóneo para personas con personalidades obsesivas, posesivas y/o celosas, ya que se trata de “una relación sin estructura, y estas personas tienden a necesitar el control que provee una estructura”.

Finalmente, resalta que “el diálogo y la explicitación son fundamentales, y que todas las partes estén de acuerdo, ya que si no sería engañar”.