Esta es la forma de prevenir el envejecimiento cutáneo
El envejecimiento cutáneo es un proceso biológico complejo, progresivo e irreversible que empieza a manifestarse a partir de los 25 años. A medida que avanza, se producen procesos degenerativos (disminuye la renovación celular y del colágeno, se reduce el número de células adiposas, etc.) que darán lugar a las tres manifestaciones principales del envejecimiento cutáneo: arrugas, pérdida de volumen y pérdida de densidad.
Los primeros signos de envejecimiento son provocados tanto por factores intrínsecos (como la propia etnia, las hormonas y la genética) y factores extrínsecos o externos que son producto del daño celular que se genera por estrés oxidativo y pueden controlarse con un cuidado progresivo y sostenido de la piel. Entre los factores extrínsecos se destacan: la exposición prolongada y sin protección al sol, el tabaquismo, el alcoholismo, una alimentación deficitaria, el estrés y la contaminación ambiental.
Para prevenir el envejecimiento prematuro, el cuidado de la piel debe basarse en: fotoprotección; una adecuada alimentación; incorporación de nutracéuticos; abandono del tabaquismo, y limpieza y cuidado del cutis en forma diaria.
Fotoprotección
Se estima que el sol es el causante del 90 % del envejecimiento visible de la piel. El bronceado no es más que una señal de alarma que la piel nos impone para demostrarnos que está necesitando proteger a sus células de una agresión externa, en este caso las radiaciones ultravioletas. Para reducir su daño, se debe adoptar una actitud comprometida con el uso de protectores solares. Es imprescindible que un buen protector solar presente entre sus compuestos factores de protección UVA, UVB, antioxidante y adherentes.
Alimentación adecuada
La piel se hidrata principalmente de adentro hacia afuera por lo que es imprescindible tomar de 2 a 3 litros de líquidos por día, como así también incorporar a la dieta frutas y verduras variadas, las cuales actúan como antioxidantes para evitar la formación de radicales libres. A su vez, se recomienda no consumir alimentos con muchas calorías, ya que la restricción calórica, reduce la generación de radicales libres.
Incorporación de nutracéuticos
Actualmente, existe una mayor concientización en la sociedad acerca del origen y la calidad de los alimentos que se ingieren a diario. Por este motivo mucha gente ha decidido cambiar sus hábitos en cuanto a la forma de alimentarse con el fin de mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, en lo que refiere al envejecimiento cutáneo, no basta con corregir la alimentación o incorporar hábitos más saludables. Es en esta instancia en donde los nutracéuticos o suplementos dietarios juegan un papel preponderante ya que, resulta una herramienta eficaz para reponer los déficits nutricionales ocasionados por los procesos de industrialización de gran cantidad de alimentos.
Los nutracéuticos se caracterizan por sus cualidades antioxidantes. Éstos son presentados en forma de cápsulas blandas, comprimidos o polvos y deben ser prescriptos por un dermatólogo como coadyuvante terapéutico para la prevención de distintas patologías. Dentro de los más mencionados se destacan la L-cistina, Isoflavona de Soja, Vitamina E, Vitamina C, Zinc, Licopeno, Acido Fólico y Biotina.
Abandono del tabaquismo
El tabaquismo desencadena el estrés oxidativo mediante la generación de radicales libre. Es fundamental abandonar el hábito de fumar si se desea mejorar la apariencia de la piel.
Limpieza y cuidado del cutis
Es esencial mantener el cutis limpio. Actualmente, existen múltiples productos de limpieza para el cutis. Luego de la limpieza se recomienda colocar algún tónico facial para darle más brillo a la piel y prolongar la hidratación.
El siguiente paso a seguir es la elección de una crema adecuada. Se debe tener en cuenta que no todas las pieles son iguales, ya sea por las características propias (existen pieles secas, pieles atópicas, pieles mixtas, etc.) o simplemente por la edad del paciente. Por esto se recomienda consultar a un dermatólogo antes de realizar su compra.

A grandes rasgos, para pieles jóvenes (antes de los 25 años) se recomiendan las cremas hidratantes suaves, sin componentes irritantes, mientras que para las personas de entre 30-40 años, cuando se evidencian algunas líneas de expresión, se recomienda el uso de cremas un poco más densas con componentes como ácido hialurónico o retinoides, siempre acompañadas de protector solar.
Luego de los 40-50 años el envejecimiento cutáneo es más avanzado y las pacientes necesitan complementar todos los cuidados mencionados anteriormente con tratamientos más específicos como la microdermoabrasión, el peeling químico, el láser, la terapia fotodinámica o la toxina botulínica.
Para finalizar podemos decir que no todas las pieles ni todos los individuos son iguales de modo que el tratamiento preventivo que se le indique a cada paciente se verá condicionado por múltiples factores.
Dra. Nélida Raimondo, Dermatóloga, Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Dermatología y Presidente de SOLAPSO

