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Geraldine Cunto, la mente maestra detrás de La Martina

La diseñadora a cargo de la prestigiosa marca visitó Mendoza y habló en exclusiva con MDZ Femme sobre su impresionante trayectoria y cómo es trabajar para una de las marcas argentinas más exitosas a nivel mundial.

No es ningún secreto que La Martina es una de las marcas argentinas mejor posicionadas en el mundo. Con locales en más de 80 países, la marca que lleva como estandarte al polo ha sabido trascender las barreras culturales e imponerse como una de las representantes de la moda argentina a nivel mundial.

En el contexto de la presentación de la nueva colección Primavera/Verano 2016, MDZ Femme charló con Geraldine Cunto, head designer de La Martina hace 9 años, quien nos contó sobre su experiencia como diseñadora en Europa, los secretos para diseñar para el mercado mundial, y cómo ve el presente y futuro de la moda en Argentina.


-¿Cuálen son las principales diferencias entre el público argentino y el europeo? ¿Cómo hacer para diseñar pensando en un mercado mundial?

- Estudié en el FIT (Fashion Institute of Technology) en Nueva York, y eso es la escuela de cuajo en la multiplicidad de culturas por donde lo mires. En la clase eramos todos de países distintos, y eso te enseña a no pensar “en argentino”. Antes de entrar a La Martina trabajé como junior designer en Salvatore Ferragamo, y fue muy interesante porque aprendí sobre el mercado de lujo europeo, que era una experiencia que yo no había tenido. Después volví a Argentina y empecé a trabajar en La Martina, que tiene presencia en más de 80 países del mundo, y si bien somos dos equipos de diseño -uno que trabaja para América, y otro para Europa- estamos muy conectados, y tenés que poder plantear colecciones que sirvan tanto para Argentina -que de por sí tiene complejidades, porque el público mendocino no tiene nada que ver con el salteño, o el de Buenos Aires- como para el resto del mundo.

Tenemos mucha comunicación con las personas que están detrás del mostrador, porque necesitamos tener la realidad inmediata y el feedback comercial para saber qué quiere el público.  

Tenés que ser muy flexible al momento de armar una colección. Si fuésemos una marca netamente de moda sería mucho más fácil, porque podríamos reinventarnos completamente de temporada a temporada, pero como nosotros mantenemos una identidad muy firme, tenemos una línea de mucha continuidad, lo que te obliga a trabajar mucho sobre el calce de la ropa adaptándola al mercado: en Perú tal vez se vende la misma camisa que en Dubai, pero el calce es completamente distinto, por lo que tenemos que adaptarlo a ese público. 

-¿Cuál es la innovación más importante que has introducido a La Martina desde tu ingreso?

- Hace casi nueve años que estoy en la marca, así que hemos pasado por un montón de cosas. He trabajado en Europa y también acá, pero creo que una de las grandes cosas que hicimos en los últimos año fue el lanzamiento de un concepto nuevo, que se llama Blue Tag, del cual Benajmín Vicuña es la imagen. 

Con esta línea tratamos de, sin perder nuestros clientes fieles, ampliarnos para competir en un mercado mucho más agresivo, donde marcas nuevas hoy pisan muy fuerte, pero siguiendo la estética europea, principalmente de la necesidad que surge en Italia o Inglaterra del slim fit, para un hombre más curado, más atento a su figura, más “vanidoso” y detallista. 

Fuimos imponiéndonos a nosotros mismos quebrar paradigmas, y lo que empezó como una colección cápsula muy chica, hoy ocupa casi un 40% de nuestra colección.

-¿Qué opinás del estilo del hombre argentino? ¿Se anima a los looks más europeos, o sigue siendo muy tradicional?

- Depende de a dónde se mueva uno, pero me sorprendo todo el tiempo cuando gente que hace tres años ni en sueños se ponía un pantalón con lycra, y hoy me dicen que no se lo pueden sacar. Para muchos usar un blazer en lugar de campera antes era impensado, y ahora están aprendiendo a entender el concepto de que no todo tiene que ser cómodo, que hay otras cosas que exceden la comodidad neta. Una vez que el hombre se ve, y se gusta y se siente más joven, se gusta más, y ese es el detonante a partir del cual la gente se anima a experimentar un poco más.

-¿Notás que en Argentina hay apreciación por los productos de lujo?

- Sí. Antes el hombre compraba en automático, sin probarse la ropa siquiera. La gente se fue educando con el tiempo, y sigue en boga eso, pero porque es un fenómeno cultural que excede la moda y a Argentina, es un fenómeno que influye en todo el mundo. 

El estilo de vida saludable, y eso de querer verse bien, ya no admite el jogging, entonces la gente comienza a salir de la zona de confort y empieza a pensar más qué se pone para cada ocasión. 

La gente empieza a invertir para verse bien, y eso se traduce en la colección en ofrecer elementos de sastrería, prendas que tengan un cuidado especial de las telas, terminaciones a mano y demás detalles de calidad y de lujo, que es un lujo interno incluso, porque tal vez las prendas no lo aparentan, pero uno sabe que esa prenda que lleva tiene algo preciado y exclusivo.

-¿Cómo es el proceso creativo para una marca que se vende en tantos países del mundo?

- Uno es como una esponja, y va absorbiendo información todo el tiempo, a veces sin siquiera saber que la está absorbiendo. Todo eso se va guardando en algún lugar de la cabeza, y en algún momento cierra. Viajamos bastante, entonces eso te va a afinando la puntería, y en una marca como La Martina, que necesita tener una coherencia temporada tras temporada, también es muy fuerte la relación con el equipo comercial, el saber qué está pasando en el mercado, en la calle. Queremos entender qué necesita el cliente para no quedarnos con una fantasía interna. A partir de ahí, creamos un concepto, y ese concepto lo atamos a una paleta de colores, y eso a la vez con ciertos cortes, telas y texturas, y ya lo vamos encuadrando de acuerdo a las prendas. La idea es llegar a un total de prendas que sea coherente, que no sea excesivo ni pobre, y que cubra todo el espectro.

Más sobre Geraldine: desde Argentina al mundo

Geraldine estudió la carrera de diseño de indumentaria en el FIT de Nueva York, ciudad donde trabajó en Fashion Week como voluntaria, y donde realizó pasantías, entre otras marcas, en Betsey Johnson. Luego, a partir de un intercambio a Italia, realizó una maestría en textiles de alta tecnología, al mismo tiempo que realizó pasantías en Hugo Boss, Orange Label y Calvin Klein Jeans. Luego trabajaría tres años y medio como diseñadora junior en Salvatore Ferragamo, antes de volver a Argentina y tomar las riendas de La Martina.

Geraldine con una de sus piezas favoritas de la nueva colección.

Sobre su trabajo en la marca, Cunto destaca la versatilidad y la cantidad de campos en los que se desenvuelven: “Todo lo que se te ocurra, lo hacemos acá, hasta equipamiento técnico para jugadores de polo. Hicimos las camisetas de todos los países para el último Mundial de Polo, lo cual fue un desafío enorme. Hasta diseñamos la colección exclusiva del equipo de polo de la Reina de Inglaterra, y la Reina fue en persona a inaugurar la tienda. El polo ha permitido llegada a lugares y situaciones impensables, y creo que L a M artina es la única marca argentina que ha logrado un trabajo a nivel internacional exitoso y sostenido en el tiempo”.