¿Por qué nos besamos?
En primer lugar debemos preguntarnos: ¿Qué significa un beso?
En cada cultura, un beso puede significar diferentes cosas. Por ejemplo, en la cultura occidental, un beso es un acto sexual, una forma de transmitir erotismo entre dos personas. Normalmente, las personas se besan cuando se sienten atraídas romántica y sexualmente.
Pero, en las culturas de origen latino de Europa y América, los besos también son una demostración de cariño entre amigos y familiares.
No existe una definición universal de qué significan los besos, ni de por qué los seres humanos nos besamos.

¿Besar es un instinto o es una construcción cultural?
Algunos científicos creen que los besos son un comportamiento adquirido que está relacionado con la alimentación de las madres a los hijos. En ese caso, besar es un hábito aprendido y difundido entre personas y culturas. Otros científicos que opinan que los besos en los humanos son de carácter intuitivo, no adquirido culturalmente. Es decir, el beso sería un reflejo anterior a las construcciones culturales interpersonales.
Una de las teorías más aceptadas en la actualidad sostiene que los besos son una forma de seleccionar, de forma inconsciente, a la pareja ideal.
Para algunos los besos son reflejos intuitivos, sin embargo también concibe a los besos como una forma de comunicación social, afectiva y sexual.
Teóricamente cuando dos personas se enfrentan cara a cara se transmiten mucho más que una mirada realmente cercana e intensa. De hecho, sucede que se huelen mutuamente y "dejan que las feromonas hablen". Inconscientemente las mujeres "seleccionan" aquellos hombres que tienen sistema inmune diferente al de ellas.
Según esta teoría, la explicación más básica para los besos entre humanos es el simple institnto de supervivencia: sistemas inmunlógicos complementarios harían hijos mucho más fuertes y resistentes. Además es una forma de asegurarse compañeros sexuales sanos y fuertes.
Este tipo de explicaciones científicas son útiles para entender el comportamiento humano, pero de ninguna forma pueden ocultar el componente subjetivo y cultural.
Los humanos nos besamos porque los besos son placenteros.
Ya sea que se trate de un saludo, una declaración de amor o una invitación a mantener relaciones sexuales, el hábito de besar está presente entre los humanos de casi todas las culturas y sociedades. Y encima ¡son adictivos! Un beso apasionado aumenta el pulso y la presión arterial, dilata las pupilas y la respiración se hace más profunda. Según la antropóloga Helen Fisher, el cerebro de los amantes registra mayor actividad cerebral en las regiones que guían el placer, la motivación y la recompensa. Las mismas que se activan por adicción.