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¿Practicás el amor sano o el enfermo?

El Dr. Miguel Palmieri, experto en sexualidad y pareja, nos brinda un detallado estudio sobre los conceptos del amor, los amores enfermizo y las relaciones amor-odio.
Foto: Web
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Los conceptos del amor

Ante la pregunta si el amor todo lo puede encontraremos dos respuestas extremas: claro. “¡El verdadero amor todo lo puede!, dirán unos enfervorizados y enojados con está pregunta que pretende excluir la duda…Otros dirán, con igual seguridad: “No…nada que ver…! Es absurda esa pregunta…!”

En definitiva casi todos tenemos una respuesta. Para algunos parece una obviedad, para otros parece una frase demasiado cursi...

¿Por qué pasa esto?

Esto deviene de lo que creemos. Algunas palabras asociadas a amor son romanticismo, pareja, comprensión, cariño, pasión, acompañamiento, contención, hijos, mamá, algún nombre propio, del presente o del pasado… Podría haber diferentes conceptos, tantos como personas, y depende a lo que llamamos amor, es lo que creemos que puede o no puede ese amor. Confundimos apego, pasión, amistad, y en nuestro pensamiento idealizamos el concepto de amor, un amor absoluto, que no es humano, que tiene características de permanencia absoluta dentro de aquel “todo lo va a poder”...

Ahora bien, de qué amor hablamos? De aquel que no cambia a pesar de que te engañan y mienten reiteradamente?, a pesar que no te respeta, que te ignora, que no hay ternura…

Ese “amor”: ¿Qué puede? No puede todo, sino que “puede” (usado como sinónimo de “enferma”) con esa persona que lo sufre (puede afectar tu salud!!!) , y así en el consultorio se ven situaciones de violencia, falta de respeto, pérdida de la calidad emocional, pérdida de la salud mental en nombre del amor.

El amor y sus componentes

En síntesis, en el amor se ven tres pilares: Eros (amor pasión) , filia (amor amistad) y ágape (amor compromiso, compasión, aunque no haya intercambio). Estos son los pilares que constituyen el amor maduro (hay otros autores que lo ven de manera parecida pero nosotros adherimos a esta postura).

No tiene que ver con el enamoramiento. El amor maduro, es volitivo (es decir depende de la voluntad) y necesita la co-construcción (construcción conjunta). El “nosotros” se construye entre dos, y la calidad de la misma depende de la materia prima. Si una persona se tiene en baja estima, en lo que cree que puede ser merecedor o tributario, se pone “abajo” y por esa razón acepta situaciones de maltrato o de baja calidad de amor.

¿Y la violencia en el amor?

La primera causa de la violencia en el amor entonces es el bajo concepto de sí mismo, que está relacionado con patrones culturales o psicológicos erróneos en dónde la persona (inconscientemente la mayor parte de las veces) siente “que no vale” a partir de algo que le pasó en la infancia. Ha creído (y está convencida!) que “no puede” y está acostumbrado a migajas de amor.

Entonces... ¿no intentamos más?

Si tiene relaciones donde ha sufrido por amor (todos tenemos grados de sufrimiento en el amor), porque idealizó la relación, o porque creyó en demasía en un amor omnipresente y omnipudiente; no quiere decir que no va a seguir intentando. Pero tiene que ser más inteligente, e integrar cerebro y corazón, no sólo corazón o cerebro.

El tema es que, a pesar de lo que sabe, le vuelve a pasar… Sobre todo porque confunde enamoramiento (pasajero, intenso, pasional) con amor.

¿La soledad es buena compañera?

Los momentos intermedios, cuando aparece esa vieja amiga que es la soledad, entre pareja y pareja, (entre enamoramiento y enamoramiento), nos permite (si lo practicamos y valoramos) mirar la vida de otra manera y ver porque no funcionó. Si la persona no se permite cerrar una relación y empieza inmediatamente otra, no se mira a sí misma y pierde el aprendizaje de “por qué no funcionó” en esa co-construcción del “nosotros”.

El amor romántico, ¿es sano?

La segunda causa es la idealización, que se ve por ejemplo en las canciones de amor, donde la cultura provoca un enaltecimiento del tema del amor. Hay doble mensaje, que el amor también tiene dosis de sufrimiento fuerte. Si no hay tensión no hay amor! Si duele debe ser amor!

Si se sufre cotidianamente, a pesar de las “lunas de miel” eso no es amor sano.

No debe confundirse con el paso del enamoramiento al amor: Hoy se ven parejas jóvenes envejecidas. Llevan 3 o 4 años, ya no se llevan tan bien, la pasión no es lo que era, ya no hay paciencia, ni tolerancia, y rápidamente se vuelve a buscar algo que haga sentir la pasión. El amor maduro requiere de templanza para soportar las adversidades comunes o individuales pero no para soportar la adversidad del maltrato y el desamor!

Afecto, ¿necesidad o amor?

Es sano preguntarse “te amo o te necesito” porque a veces se soportan situaciones por necesidad, pueden ser necesidades económicas, de mantener un sistema familiar , de compañía, de lo social, de ser querido, se dice “en el fondo me quiere”, “en el fondo es bueno”…Relaciones dónde no hay ternura, afecto, respeto, dónde me hace “bromas” con una violencia relacional emocional encubierta, (le llamo “violencia cobarde” porque la violencia directa permite defenderse, pero esta va escondida atrás de un “suave” cacheteo verbal vestido de broma), sin embargo no sé por qué sigo...Sigo porque no soy independiente en mis decisiones…Entonces no te amor; dependo…

Y si dependo no puede exigir amorosamente trato igualitario…Me conformo con que “en el fondo, no me pegue o no me agreda, o sea una buena madre o padre, o sea un buen amante en la cama… Parcialidades que me dañan, me enferman y me llenan de resentimiento y temor…

¿Y las parejas amor-odio?

Hay un “trato de violencia regulada” en algunas pareja que se toma como mecánica de funcionamiento. Es ser explosivos por momentos. Se atraen y se repelen. Momentos de mucho placer y entendimiento y luego se repelen, constituyen una pareja amor-odio, como una aguja que oscila de un extremo a otro, Es una dinámica que se relaciona a veces con los trastornos de personalidad. Llegan al consultorio porque tienen por ejemplo una problemática sexual o una problemática de infidelidad y se han “perdonado”. Como en el ciclo de la violencia, se da el impacto, el estallido emocional, y luego la reconciliación, la luna de miel y una buena sexualidad por momentos. Luego viene una parte de tranquilidad y se repite el ciclo de la violencia. Este tipo de pareja uno dice desde afuera: ¿por qué no se separan si viven discutiendo, si no hay amor?.

Amor digno - amores “enfermos”

Un amor digno tiene que ver con la libertad. El amor es una negociación permanente. Si no quiero negociar recupero mi individualidad, es decir negocio solo conmigo mismo, en soledad.

En nombre del amor se han cometido (y cometen) barbaridades. Se coartan libertades individuales, se vulneran los principios individuales, se somete a una persona. Es eso amor?. También puede ser que dentro de una relación a alguien no lo quieren; pero la persona está buscando siempre que la quieran, y se va transformando a sí mismo para ver si le termina gustando al otro. Es decir se va moldeando como un objeto para ganar ese amor.

También puede ser que se le coarten deseos como el de seguir una carrera, u otras cosas como el no poder ver a sus amigas, o los padres, o se le diga no podes ir allá porque te están mirando. Hay parejas que tiene este estilo, la persona en ese sometimiento se deprime en nombre de ese amor, aunque es un amor enfermo.

Algunas personas consultan porque la pareja ya no le despierta el deseo sexual. No hay que confundir el erotismo con el amor. Con el tiempo, empiezan a aparecer factores antieróticos, al principio de la relación todo era romántico, ahora en cambio se habla de lo laboral, de los chicos, de lunes a viernes se está tan cansado, las veces que toca hacer el amor, se hace, pero no se hace un mantenimiento de lo erótico, también puede suceder que como hay discusiones, el erotismo empieza a bajar. Si hay trastorno del deseo en una pareja hay que hablar en el consultorio con uno y después con el otro, y descartar algo orgánico. Si no es orgánico, puede ser relacional, funcional al maltrato, entonces no hay que ir a buscar hormonas, sino que la persona se puede estar protegiendo con la falta de deseo de una violencia encubierta. Hay que revisar lo que está dentro de lo relacional. En muchos casos puede ser que las peleas hagan decaer el deseo (también en hombres!, aunque la gente lo considera raro!).

¿Recetas? No hay…sólo caminos…

Para no caer en la rutina hay que recordar que el amor es un encuentro. No hay que tratar de enamorar, sino de enamorarnos, al tener en cuenta el “nosotros”, la persona no se pone por debajo en lo relacional.

Los modelos de catálogos del amor, como algunas famosas y famosos, que se proponen a través de los medios, hacen que se venda un estilo de sexualidad y amor con determinados parámetros culturales. Lo importante es el trabajo personal, ya que si alguien mejora va a tener mejores amores. Recordar que el amor es una cuestión de dos, de la voluntad de los dos. Se puede entender una etapa de cansancio, de tensión, de crisis de la otra persona, pero no de pedirle al otro que lo ame.



Dr. Miguel Palmieri