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Chicas DJ's mendocinas: sí, hay lugar para ellas

Juntamos a cuatro reconocidas DJ's mendocinas y le preguntamos de todo. ¿Por qué eligeron esta profesión? ¿Cómo reacciona la sociedad ante una profesión monopolizada por hombres? Entrá a la nota y enterate cómo es ser DJ mujer en Mendoza.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

La de DJ es una profesión, como tantas, estereotipada, y lo cierto es que si bien a muchos les causa cierta incomodidad ver a aproximarse a una chica DJ con su mixer a la cabina de un bar o boliche y elegir y poner la música, otros entienden mejor que no existen profesiones signadas por los sexos y que ellas llegaron para quedarse.

Sheila, Ale Pérez (alias Mami), Georgina Puebla, (alias Efrita) y Pilar Sayavedra, (alias Pixie) accedieron a compartir un momento con MDZ Femme y contar qué significa para ellas ser DJ's mendocinas. Black Jagger Club, en Arena Maipú, sirvió como locación ideal para una mesa de debate y una imperdible producción fotográfica de la mano de  Pachy Reynoso.

Lo primero que quisimos saber fue qué estilo las identifica, y por supuesto, cómo eligen y de dónde vienen sus apodos.

Sheila

Sheila contó que gracias a su poco frecuente nombre original no necesitó recurrir a un nick. En Mendoza es "Sheila" a secas y, por cierto, muy desestructurada respecto a estilos. “Yo pongo música para que la gente se divierta", resumió.

Ale Pérez, alias Mami

El nombre artístico de Ale Pérez viene del género musical con el cual se maneja – dancehall, sonidos jamaiquinos y africanos, entre otros-. “En la parte más latina siempre se habla de 'la Mami'”, contó ella.

Georgina Puebla, alias Efrita

“Efrita era el nombre de mi Fotolog, en la época que no existía Facebook, es un ser de la mitología popular árabe". “No es un nombre que yo elegí sino que me colgó", dice.

N. de la R.: Generalmente se considera que es un tipo de genio dotado de gran poder y capaz de realizar tanto acciones benignas como malignas, con lo que presenta un carácter dual que no comparten los otros genios.

Pilar Sayavedra, alias Pixie

Pixie cuenta que “en el 2002 empecé a cambiarle la 'l' de 'Pili' por una X en las firmas de mis emails, y quedó 'Pixie'. Luego en mi primer residencia (DJ oficial de un lugar), en el 2006, me preguntaron cómo comunicarme en los flyers y dije 'Pixie'. Por ninguna razón en es especial. Me parecía que tenía fuerza.”

-¿Recordás tu primer acercamiento con la música?

- Mami: A mí me motivó mucho el reggae, dance hold y los sonidos jamaiquinos. Pero cuando era chica –tenía 11 años- escuché The Prodigy “The fat of the land” y me marcó para toda la vida. La música me encanta y es una compañera a lo largo de la vida.

Hoy en día las mujeres ocupamos un lugar tan importante como el del hombre

-Efrita: Siempre me gustó la música, trabajaba como productora de un programa de radio por ese mismo motivo, y me empecé a aburrir mucho en las fiestas. Fue ahí cuando se me ocurrió despertar mi espíritu para divertir. La idea es salir a bailar y realmente bailar.

-Sheila: Mi papá es DJ desde los 16 años y mi hermano también empezó a trabajar en lo mismo. Yo, sabiendo poner música, lo acompañaba con pequeños sets hasta que gusté. Hice un par de noches y no paré nunca más. Es una pasión familiar.

-Pixie: No tengo la típica historia de un abuelo que me haya acercado a la música cuando era pequeña -aunque me hubiese encantado-. De hecho me fanaticé por la música recién en mi adolescencia y con pésimo gusto. Pero, un poco más grande empecé a escuchar música de verdad, a fanatizarme por los grandes y todavía no termino.

¿Recordás tu primera performance como DJ? ¿Cómo y dónde fue?

-Pixie: La primera vez que puse música fue en un local de ropa en Palermo. Al principio solo me habían convocado para hacer las visuales -también soy VJ- y todo se fue dando para que al final haga un set completo, música y videos. Fue divertido, porque en aquel entonces mis amigos DJ's me enseñaron con clases intensivas a usar live y el traktor. Me instruyeron en cuestión de días. Gattoni, Capri y Javi, aquellos años felices.

-Sheila: La primera vez que me convocaron como residente fue en La Chimere, del Algarrobal, en la pista de electrónica, en el año 2009.

Yo pongo música para que la gente se divierta

-Mami: Al principio mi carrera era la autogestión total, entonces me metía en mis propios eventos, en Indigna. Así que la primera vez que puse música fue en un “Alameda a la moda” en el 2008 –un evento organizado por mí-.

-Efrita: La primera vez fue en un evento de un amigo, “Verde inglés”, en la Arístides, pero la vez que recuerdo con más cariño fue cuando organicé “La Cooperativa Tropical” –un evento que tuvo vigencia durante tres años-. El primer evento me hizo pensar que esto me lo podía tomar un poco más en serio.

¿Por qué ser DJ y no otra cosa?

-Efrita: En realidad soy diseñadora gráfica, pero con la intención de juntar plata para el estudio, empezamos a hacer fiestas a partir de eso. Era una joda entre amigos para divertirnos y de pronto me empezaron a llamar de diferentes lugares. En un momento comencé a ganar mucha más plata como DJ que como diseñadora.

-Sheila: Este es mi oficio. Si bien estudio Licenciatura en Historia –ese sí es mi hobby-  la música es mi trabajo, me proyecto en un futuro y tengo ideas para expandirme. Tengo, con mi hermano, una escuela de DJ's, donde les enseñamos a los chicos desde poner música hasta arreglar equipos, manejar luces y procesadores.

-Mami: Personalmente es algo que empezó como un hobby, es algo que disfruto hacer y todavía no lo considero como un trabajo serio. Creo que mis otras facetas son como las más trabajadoras y esto es como mi desenchufe.

-Pixie: No me considero DJ, más bien soy musicalizadora y selector. Yo no acepto horarios en fiestas, soy ideal para eventos más relajados o para abrir pistas. Tengo buen gusto, pero no mezclo cal con arena.


Pixie, a la derecha. Foto: SoulAgency

-¿Cómo reacciona la sociedad ante una profesión monopolizada por hombres?

-Sheila: Al principio me costó insertarme en el ambiente. Cuando mi hermano me daba espacio para lucir un set, al dueño del lugar no le gustaba mucho, pero después terminó gustando y trabajé ahí mucho tiempo.

-Mami: Tiene cosas a favor pero también en contra. Ser mujer te abre las puertas porque no hay muchas DJ's en Mendoza, pero hay quienes te ponen palos en la rueda, te subestiman o de entrada te ponen un freno. Hasta que te escuchan y cambian totalmente la percepción.

-Pixie: Eso ya fue. Hoy en día las mujeres ocupamos un lugar tan importante como el del hombre. Si bien la sociedad lo diferencia, quienes estamos en el oficio, ya no nos fijamos de qué sexo es un DJ, sino más bien qué música pasa, la convocatoria, entre otras cosas.

-Efrita: Sí estás en un evento muy grande, es muy probable que el sonidista te trate como que no sabes ni siquiera cómo enchufar tu equipo. Es muy difícil llegar a un lugar y que haya un hombre ocupando ese espacio, instantáneamente es “correte que vos no sabés”.

-¿Qué es lo mejor que le puede pasar a una DJ: reeditar un tema y que pegue, firmar con una discográfica o presentarte en la Creamfields?

Lejos del aire electrónico de la Creamfields, Sheila, Mami y Efrita concidieron en la primera opción.

Pixie: Creo que ver bailar a la gente, la respuesta más reconfortante es que la gente reaccione ante los temas que pones. La música nos hace reaccionar de una manera única, casi ridícula y eso me fascina. Cerrar los ojos, cantar, saltar y descontrolar el cuerpo unas horas es un ejercicio tan sano, como digno y necesario.

-¿Cuál es el prejuicio más grande con el que se han enfrentado?

-Efrita: El prejuicio lo sufrí más por los géneros de música que decidí poner que por mi condición de mujer. Cuando apenas empecé usaba la computadora, cuestión que no simpatizaba a muchos. Pero con el paso del tiempo, la computadora se volvió un arma mortal.

-Pixie: Acá sólo puedo responderte mi tan querida frase: “Haters gonna hate” (Los odiadores van a odiar).

-Sheila: Lo más feo es que me hayan sacado de un set por prejuicios machistas.

-Mami: Me pasó que del círculo DJ's hombres me dijeron que “no sabía nada de música” porque me habían invitado a mí a telonear el recital de Resistencia Suburbana y no a él, quizás.

- ¿Cuál es la diferencia entre una mujer DJ y un hombre DJ?

-Pixie: La diferencia la crea uno en su cabeza. Un DJ hombre puede ser tan bueno o malo como una mujer. Hay una realidad que no puede ser ignorada, que es que los chicos son mayoría, pero no es algo que importe el sexo. Importan otros factores, como el estilo, por ejemplo.

-Mami: Para nada. Pero me da mucha felicidad ver a la gente bailar mi música, me preocupo todo el tiempo por eso.

-Sheila: Puede haber diferencia en creatividades, pero nada más.

-Efrita: Creo que la mujer tiene esa sensibilidad diferente a la hora de poner música. La mujer se preocupa que las chicas estén bailando en la pista, eso va a hacer que la fiesta se mantenga arriba.

-¿En Mendoza hay espacio para cada una de ustedes?

-Efrita: Siempre hay lugar.

-Sheila: Yo encontré mi lugar. Hace tres años que trabajo en un lugar fijo, ya tengo mi gente.

-Mami: Yo creo que sí, pero también es cuestión de adaptarse a lo que nos ofrecen. No siempre es como uno quiere. Hay que saber moldearse al público, a la fiesta en la que tocás, al boliche, al bar o al que te llama. La música es universal, quizás yo no la disfruto, pero el de al lado sí.

-Pixie: Sí, en Mendoza hay lugares para tocar. A mí me abren las puertas cada vez que vengo Emiliano Sánchez Guevara, el Chuki, el Flaco Gabrielli en eventos ligados al vino y al arte, Andy Zaina en Jagger, el Por Acá y la gente del Mercadito, a los que aprovecho para agradecerles.

-¿Con qué estilo definís tu música?

-Mami: Mi estilo a la hora de armar un set es femenino, pero también agresivo, tiene mucho bajo y se tiene que escuchar fuerte. También es divertido.

-Efrita: Estilo definido no tengo como género, pero siempre mi música tiene que ser bailable.

-Pixie: A mí me gusta el rock. Me gustan los clásicos y me gusta el funk y el hip hop. Si no me muevo en esos estilos es porque ese día me hago la creativa. (Entre risas) Parezco más loca de lo que soy.

-Sheila: Nunca llevo un set armado, es llegar todos los días y ver cómo se va orientando la noche. Es algo más intuitivo y perceptivo más que otra cosa.

-¿Cómo querés que te recuerden?

-Pixie: Todavía no me morí. Pero cuando ya desaparezca del mundo del entretenimiento espero que me recuerden como alguien que siempre quiso sumar.

-Efrita: Quiero que la gente recuerde mis fiestas, a quiénes conoció, cómo se relacionó, entre otras cosas. A mí como DJ no me importa que me recuerden.

-Sheila: Me gustaría que digan; “Mirá la chica que sabe de música”.

-Mami: Me gusta mucho cuando la gente, después de mi set, se acerca a preguntarme qué estilo puse. Hay una persona que a partir de ahí va a empezar a escuchar música que antes no había escuchado. “La piba que me flasheó.”

Cabe destacar que las mendocinas ya fueron parte de grandes shows y cumplieron algunos sueños en sus cortas edades. Ale Pérez –Mami-, por ejemplo abrió la pistas de Popof, Ellen Allien, Onda Vaga, Zona Ganjah, Resistencia Suburbana, Miss Bolivia y la Mala Rodríguez –como también lo hizo Efrita-. Georgina, además abrió un mega espectáculo de Damas Gratis que recuerda con mucha gracia, además de su residencia en La Magia de Buenos Aires Palermo. Recordando también un show en el comedor universitario de la Universidad de Córdoba, donde cerró Calle 13.

Mami llegó a Grecia con su música. En un viaje de ocio terminó en un hostel de la playa tocando tres noches seguidas. “Sonaban Los Pericos en una playa griega”, contó fascinada.