Consejos esenciales para no estropear un vino

Consejos esenciales para no estropear un vino

Dejarlo a la luz solar, expuesto al calor, no respetar la temperatura. Son algunos de los factores que, en ocasiones, no tenemos en cuenta a la hora de disfrutar un vino. A continuación, la columna de Fede Lancia.

Federico Lancia

El vino, como cualquier otro alimento, es necesario cuidarlo y mantenerlo en condiciones ideales a la hora de que sea consumido. Esto es importante siempre, pero sobre todo en un producto que ha sido elaborado con tanta precisión y esmero; desde que nace en el viñedo hasta que llega a nuestras mesas.

Por eso, es importante prestarle atención a algunos aspectos que pueden estropear la bebida y en diferentes condiciones de conservación pueden llevarnos a tener una experiencia no tan placentera.

En general, en los diferentes puntos de venta y algunos supermercados, las condiciones a la hora de comprar se encuentran relativamente estables, por lo que nosotros deberíamos tratar de mantener esas condiciones en nuestra casa. 

Lejos de la luz y el calor

Durante algún tiempo fue muy común encontrar en las cocinas espacios destinados a ubicar botellas. Los diseñadores de estantes y mobiliarios dejaban lugar para ubicar vinos, muchas veces cercanos al horno o lugares con calor.

Estos son lugares muy poco recomendables para dejar nuestros vinos. Es preferible encontrar sitios oscuros de nuestra casa, que tengan temperaturas relativamente estables y en donde la luz solar tenga poca incidencia. Un buen ejemplo es abajo de escaleras, camas en habitaciones o despensas. 

Para aquellos que tengan muchas botellas en casa y que sean grandes aficionados a coleccionar cosechas y etiquetas, y no tengan un lugar apropiado para la conservación, es interesante invertir en cavas eléctricas. Hay de distintos tamaños, precios y diseño; y están bastantes difundidas en el mercado.

La humedad y los corchos

Otro factor importante a tener en cuenta es la famosa “humedad relativa del ambiente”. En provincias como Mendoza y San Juan, por tratarse de climas continentales desérticos, este índice es muy bajo.

Esto es importante, sobre todo en lo que a los corchos se refiere. En estas condiciones los tapones se resecan y se vuelven porosos. Lo ideal es estar entre el 75 y el 90% de humedad. Tarea difícil por estos lugares. Por eso es esencial para que el corcho esté siempre humectado y herméticamente cerrado, colocar las botellas en forma horizontal.

Es relevante aclarar y recordar que los corchos permiten la entrada de oxígeno necesario en los vinos gracias a su porosidad e impermeabilidad.

La temperatura para servirlos

Luego de haberle prestado atención a su conservación, no queremos arruinar los vinos cuando los servimos. Por eso es necesario también tener en cuenta, en líneas generales, ciertas temperaturas de servicio, para disfrutarlos en su máxima plenitud. Así como hacemos con otras bebidas o comidas.

Para no entrar en detalles técnicos ni en datos muy precisos (que los hay) vamos a decir que:

- Espumantes o Champagnes - Se sirven a 7°. (Temperatura de heladera, no frizzer)

- Blancos jóvenes sin madera - Se sirven a 10°.

- Blancos con madera - Entre 10° y 12°. 

- Rosados - Entre 10° y 12°.

- Tintos jóvenes - Entre 11° y 13°.

Tintos de guarda (con madera) - Entre 15° y 17°.

Vale decir, que estas son condiciones óptimas de servicio y que el objetivo también es poder mantenerlas durante toda la experiencia, a fin de que la bebida no sufra mutaciones que al final modifican aspectos sensoriales.

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