¿Estamos mejor que hace un año y medio?
"Estamos mejor que hace un año y medio. Hemos comenzado a crecer lentamente, pero hemos comenzado a crecer. Que no significa que el señor que está viéndonos esté todavía sintiéndolo. Porque esto es un proceso", dijo anoche el presidente Mauricio Macri en el programa "La noche de Mirtha" . La conductora le contestó al mandatario y a la primera dama de esta forma: "Ustedes no ven la realidad".
¿Quién tiene razón? Primera parte de un informe que intentará contestar esta pregunta y que deriva en otras, como: ¿hoy hay más despidos, gente sin trabajo, pobreza e inflación que en la época de Cristina? ¿Desde cuándo la economía está parada? En definitiva, ¿estamos peor o mejor, y hacia adónde vamos?
El dossier presenta una visualización de datos que presenta y compara -en algunos casos cifras anuales y en otros, trimestrales- indicadores sociales y económicos desde 2010 hasta 2016 ó 2017, a modo de tabla de posiciones para saber cuándo las cosas se hicieron mejor (en verde) o peor (rojo).
Luego, un análisis de esos indicadores para determinar -según los colores verde o rojo de cada caso- en qué período (mes, trimestre o año) si el gobierno actual está haciendo las cosas mejor (o no) que el último gobierno peronista.
¿Qué dicen los datos?
¿Mejor o peor que hace un año y medio?
1. Exportaciones
El 8 de marzo último, INDEC dio a conocer el último documento de "Origen provincial de las exportaciones", con datos de hasta diciembre de 2016. El total de las exportaciones de ese año alcanzó 57.733 millones de dólares y representó un 1,7% más respecto de 2015. Si bien en esto un dato positivo para la gestión de Macri, la situación era mejor en 2011, 2012 y 2013. En todo caso lo que se destaca es que el gobierno de Cristina Kirchner arrancó bien pero luego fue retrocediendo en este ítem.
En Mendoza hubo una caída de 1% en las exportaciones en 2016 respecto de 2015:
2. Energía eléctrica autogenerada
Es la gran deuda de infraestructura que dejó el último gobierno peronista. Aquí, analizando cada trimestre desde 2010, el primero de este año fue el segundo mejor de todos, aunque el mejor trimestre ha sido el comprendido entre enero y marzo de 2015. Lo cierto es que han disminuido los cortes de luz, sobre todo en Buenos Aires, y la energía es un asunto que llevará tiempo resolver. Hay que recordar que gran parte de este problema deriva de una política energética que apostó a ganar dinero con la exportación de crudo que a ampliar la capacidad instalada, refinar y exportar el combustible fue la pérdida del autoabastecimiento de energía y el incremento paulatino de subsidios para importar este recursos a partir de 2010, es decir, en la segunda presidencia de Cristina Kirchner.
Ya en 2009, el subsidio a la energía contribuyó a que Argentina pasara del superavit al déficit. "Millones de argentinos que iban a quedarse sin jubilación, por aportes insuficientes, la están recibiendo. También 9,5 millones de hogares, sin distinción de origen social, pagan la electricidad a precio subsidiado. Ambos factores impulsaron el gasto público más que otros y se combinaron con la desaceleración del incremento de ingresos tributarios de 2009, crisis mundial mediante, para acabar con el superávit fiscal del que la Argentina se había enorgullecido tras salir de su crisis, entre 2003 y 2008", escribía (en 2009) el periodista Alejandro Rebossio para La Nación. A partir de ese momento. El dato es clave por que a partir de ese momento Argentina empezó a tener el crecimiento del gasto público más alto del mundo y dentro del gasto, desde 2009 se dispararon los subsidios a la energía:
Enlace a los documentos que explican los gráficos subsidios y gasto público
Inflación
En 2016 y producto de la devaluación, la inflación anual fue mayor a la de cada año de la presidencia de Cristina Kirchner, aunque en algunos casos hay escasas diferencias, como por ejemplo el 40,3% de 2016 contra el 38,53% de 2014. Sin embargo, si se analiza mes por mes, se advierte lo siguiente: durante el gobierno K, la inflación fue de menor a mayor (salvo en 2015). Y en el caso de Macri -salvo algunas excepciones- la inflación tiende a bajar, aunque restan algunos ajustes tarifarios..
Para este informe se consideró el IPC Congreso, ya que con el cambio de gobierno, las diferencias entre el INDEC de Guillermo Moreno con el actual en las mediciones de pobreza, desempleo e inflación son enormes y pueden resultar confusos para el tipo de análisis de este informe. Vale aclarar que los números del INDEC actual en inflación son acordes al del IPC Congreso, como también en lo que hace a la pobreza, con la medición que realiza el Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.
3. Consumo
Teniendo en cuenta que los precios aumentaron 40,3% en 2016, las ventas en los supermercados fueron 26,2% más ($ 290.699,3 millones) que en 2015 ($ 230.259,8 millones). Y en lo que hace a ventas de electrodomésticos y artículos del hogar, los últimos datos son del tercer trimestre de 2016 e indican que se recaudó un 10% más ($ 16.296,2) que en tercer trimestre de 2015 ($ 14.820,6 millones). Sin embargo en el consumo -que fue una de las apuestas del gobierno anterior- es uno de los aspectos donde más se siente la crisis actual: comparando diciembre de 2016 respecto del mismo mes de 2015, el Estimador Mensual de Actividad Económica marca una leve retroceso, que es sólo una parte del panorama, ya que en el universo que constituyen las pequeñas y medianas empresas, la caída del consumo interno afecta al sector. Así lo describe la Asamblea de Pequeños y Medianos Productores (APYME) en un comunicado del 4 de enero último:
"El 2016 terminó con un saldo catastrófico para la actividad económica. Según cifras del INDEC, el PIB cayó en el tercer trimestre un 3,8%. Esta caída se relaciona directamente con la disminución del consumo privado y una pérdida de más de un 10 % promedio del poder adquisitivo, que es mucho más acentuada para los sectores de ingresos medios y bajos en un contexto de masiva pérdida de puestos de trabajo y suspensiones".
El Estimador Mensual de Actividad Económica (indicador clave para medir la recesión) se frenó en enero de 2012 (149,6). Desde allí, y en forma gradual, bajaría más de lo que subiría.
4. Formación Bruta de Capital Fijo
Este indicador mide lo que un país invierte en existencias o bienes valiosos, es decir, maquinarias, equipos de producción, edificios y otras construcciones, transporte y lo que hace al proceso productivo. Hay una diferencia a favor del 2015 si se comparan los segundos trimestres de ambos años. A la vez, el segundo valor más alto del listado es el del cuarto trimestre de 2011 y el más bajo, el del primer trimestre de 2015, lo que marca un recorrido irregular. En lo que hace a obras públicas, lo más destacado en 2016 fue la refacción del aeropuerto Gabrielli, convertido ahora en el más moderno del país y por el que se invirtieron $1.200 millones.
5. Empleo y despidos
El presidente Macri dijo en la mesa de Mirtha que la caída del empleo privado era sostenido desde 2011 y que en octubre de 2016 cambió la tendencia y empezó a crecer la oferta laboral. Pero esto no es parejo en todos los sectores. De hecho que en enero último, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) denunciaba unos 64 despidos al día. Los números oficiales dicen que la tasa de despidos en los primeros meses de 2017 es 0,7, muy por debajo de los valores de otros trimestres comprendidos entre 2010 y el actual año. Aunque el dato lo da la tasa de empleo, en el que los valores de los años 2011 y 2012 son más elevados que los de 2016 y 2017. Es decir, el empleo privado fue perdiendo en los últimos años de Cristina Kirchner y los signos de recuperación, según este indicador, son leves. En cambio, en la tasa de actividad (población económicamente activa) los números del 2016 son mejores que los del 2015. Pero, al igual que la tasa de empleo, los valores máximos son de 2011, 2012 y 2013. Esto quiere decir, en resumen, que en los últimos años del gobierno de Cristina Kirchner no sólo creció el desempleo, sino también bajó el número de argentinos que decidieron buscar trabajo. Y esto no es un dato menor: si bien Mendoza esta semana recibió la buena noticia de la baja del desempleo (de 4,2 a 3,3%), los datos de la tasa de actividad y tasa de empleo muestran la otra parte del panorama: por un lado, 1.000 trabajadores se convirtieron en desocupados entre septiembre y diciembre último, y por otro, unos 5 mil dejaron de buscar trabajo.
Un dato a tener en cuetna: en 2009, la industria despedía o daba de baja a un poco menos que el doble de trabajadores (70.000) que en 2016 (casi 40.000). En 2012, la industria perdió la misma cantidad de trabajadores que en 2016: Y a la vez, empezaba a crecer el empleo público.
Un dato alentador es que hoy el porcentaje de empresas con puestos vacantes es más elevado que el de años anteriores. La contracara de esto es si hay trabajadores preparados para esos puestos que se requiere, por un lado, y por otro, si el costo de contratar a un trabajador, ya que en Argentina son los más altos de la región: por cada $ 100 que recibe un trabajador, el empleador paga 150 ya que casi un tercio del salario se lo llevan los aportes a la jubilación y la obra social, entre otros.
En la segunda parte de este informe, las conclusiones que arrojan el resto de los indicadores del interactivo.
