Las ideas no se matan
La frase que se le atribuye a Domingo Faustino Sarmiento, que escribió con carbón en los baños de El Zonda, en su provincia natal, San Juan, en 1840, la inscribió antes de partir a su primer exilio, en Chile, perseguido por el bando de los Federales, liderado por Juan Manuel de Rosas, su archienemigo.