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Ruanas, chales y ponchos baratos y de gran calidad: las prendas de moda

Te contamos cuánto valen en las ciudades más pobladas de nuestro país, y a cuánto podes conseguir estas prendas en Jujuy. ¿Es válido que importantes diseñadores utilicen estas prendas y estos conceptos, y las cobren tan caras?

Sin dudas, el lugar para los compradores compulsivos de artesanías, cazuelas y ollas de barro y arcilla, y productos de lanas diversas que conforman la indumentaria característica con el hermoso colorido del noroeste, es la plaza de Purmamarca.

Justamente desde un tiempo a esta parte, estas prendas típicas de los pueblos originarios argentinos se han transformado en "indumentaria top" amada por los trend setters de la moda, blogueros y fashionistas que ven en la calidad de las lanas (de alpaca, llama o guanaco) y en los estridentes colores la originalidad y hasta el marketing para posicionar una marca. Es, hoy por hoy, el accesorio a tener si uno tiene una reunión social elegante, una fiesta en la montaña, o un sunset en una playa top en el verano.

Esta situación ha creado incluso polémicas, pues el hecho de que muchos diseñadores han tomado estos rasgos identitarios para usarlos en sus colecciones han generado que gestores culturales y patrimonialistas levanten la voz de alarma y esgriman el concepto de apropiación cultural.

En el ámbito de la moda, la periodista e investigadora Marta Delatte explica que la apropiación cultural se hace evidente cuando los elementos culturales son utilizados a modo de puesta en escena exótica, “a menudo con total ignorancia sobre la cultura a la que pertenecen o sobre lo que significan”.

Sin embargo Carlos Primo, periodista, autor y profesor de Historia de la Moda en IED Madrid, opina que citar, interpretar e inspirarse en otra cultura no siempre constituye apropiación cultural: “La moda no es un lenguaje creativo autónomo. Bebe de su entorno, de las influencias que ya existen, y siempre se relaciona de alguna manera con lo anterior, por lo que no resulta fácil sentenciar que algo es apropiación cultural de manera inequívoca”.

Para dejarlo en claro, Primo explica que la inspiración es explícita y ocurre en aquellos casos en que el diseñador o la firma de moda de turno alude claramente al origen de sus ideas. La copia, sin embargo, pasa por la apropiación de un motivo estético, una prenda o una técnica textil omitiendo su origen y cualquier tipo de implicación con la comunidad original en su proceso de elaboración o conceptualización. 

Llegar a la plaza de Purmamarca: una fiesta del color.

¿Poncho, ruana o chal?

Es así: las tres prendas hoy están de moda, pero no todos saben la diferencia entre las mismas.

El poncho es esa prenda cerrada, sin mangas, en donde debe pasarse la cabeza por un agujero. La ruana, en cambio, puede explicarse como un poncho suelto: tampoco tiene mangas pero la particularidad es que está abierta en su parte central, y se coloca en las espaldas. Justamente la abertura es frente a donde debe posicionarse la cabeza de quien se la coloca, lo que permite enrollarla alrededor del cuello.

Las ruanas son típicas de la zona de los Andes norteños, y también las hay colombianas y venezolanas. Sin embargo hay que decir que es en la región andina donde hoy más se encuentran. Antes de convertirse en un ícono de la “indumentaria fashion”, su utilidad era manifiesta: es una prenda de vestir protectora del frío. También se usa como capa y, si la necesidad lo indica, es útil sobre la cama como manta, frazada o cobija. 

El chal, que puede ser rectangular o triangular, es una prenda única, sin aberturas ni tajos. Se usa sobre la espalda y los hombros, para abrigarse del frío. Una variante es la chalina, que como la palabra puede indicar, es un "chal angosto", para usar alrededor del cuello.

Aguayos

Los precios

Si uno quiere comprar este tipo de vestimenta en los locales céntricos o los shoppings de grandes ciudades como Capital Federal, Mendoza, Rosario o Córdoba; una ruana hoy puede llegar a costar unos 20 mil pesos, y algunas, con trabajados más exquisitos, pasan los 30 mil pesos. Lo mismo sucede con los chales y los ponchos.

Sin embargo en el norte es diferente: las plazas de los diferentes pueblos jujeños marcan valores absolutamente menores, aún en este momento de crisis. Tanto en la plaza de Tilcara como en la de Purmamarca, un chal de alpaca -la lana más suave y elegante- tiene un costo de $1500, y una ruana del mismo material, $2500.

Si la ruana es de guanaco, una lana pesada y que abriga más, el costo de la ruana asciende a $4500.

Aún los ponchos, que son las prendas más onerosas, tienen un costo de $4500 los livianos tejidos al telar, y $6000 los más gruesos.

Los aguayos, prendas de tela rectangular muy coloridas, originales del altiplano que pueden usarse como abrigo, mochila improvisada, mantel o adorno, son los más baratos: pueden encontrarse a $800 e incluso, a $500.