ver más

Haz que tus plantas respiren: saca el moho blanco con remedios naturales

El moho blanco es un problema que afecta la salud de tus plantas, pero con algunos cuidados y remedios naturales es posible controlarlo.

Sin necesidad de recurrir a productos químicos, uno de los primeros pasos para evitar este moho blanco en las plantas es mejorar la circulación de aire. Cuando las plantas están demasiado juntas, la humedad tiende a acumularse entre las hojas, creando el ambiente perfecto para la proliferación de hongos. Si tienes plantas en macetas, colócalas en un lugar aireado, y si están en el jardín, asegúrate de no plantar demasiadas en un espacio reducido.

Muchas personas cometen el error de mojar las hojas al regar, lo que aumenta la humedad en la superficie de la planta y favorece la aparición de hongos. Para evitar este problema, riega directamente en la base de la planta y hazlo temprano en la mañana, de manera que las hojas tengan tiempo de secarse durante el día. 

Revisa tus plantas y si es necesario, aíslalas.

La luz solar es otra aliada fundamental en la lucha contra el moho blanco. Las plantas necesitan una cantidad adecuada de luz directa para mantenerse saludables. Si se encuentran en un lugar sombreado o reciben luz de manera insuficiente, pueden debilitarse, lo que las hace más vulnerables a infecciones fúngicas. 

Cuando detectes moho blanco en alguna planta, debes evitar que se propague. Lo primero que debes hacer es aislar la planta afectada del resto, ya que las esporas del hongo viajan a través del aire y colonizar otras plantas cercanas. Coloca la planta en cuarentena.

Usa estos remedios naturales.

Uno de los remedios más conocidos es la leche. Este producto contiene compuestos que inhiben el crecimiento de hongos. Para prepararlo, mezcla una parte de leche con tres partes de agua. Luego, vierte la mezcla en un atomizador y rocía generosamente las hojas y tallos de la planta afectada. 

El bicarbonato de sodio es otro aliado contra el moho blanco. Este compuesto tiene un pH alcalino que resulta letal para los hongos, que prosperan en ambientes ácidos. Para utilizarlo, mezcla una cucharadita de bicarbonato de sodio con una cucharadita de jabón natural neutro y un litro de agua. Aplica esta solución sobre la planta con un rociador, asegurándote de cubrir bien las áreas afectadas. Además de eliminar el hongo, el bicarbonato de sodio crea una barrera protectora que dificulta su reaparición.