El agua es la terapia milagrosa para los adultos mayores
Un célebre cirujano vascular argentino está impulsando una “terapia” olvidada pero vital para los adultos mayores: la hidratación adecuada. Según sus estudios, el consumo correcto de agua puede revertir síntomas de la claudicación intermitente y mejorar el rendimiento cognitivo, reduciendo la necesidad de procedimientos invasivos como los stents periféricos.
En una experiencia clínica, el Dr. Juan Carlos Parodi observó cómo una paciente de 84 años, previamente limitada en su movilidad, mejoró significativamente al aumentar su ingesta diaria de agua. Además, advierte que muchos diagnósticos de demencia en geriátricos podrían estar erróneamente atribuidos, siendo en realidad casos de deshidratación.
Su epifanía surgió cuando trató a esta paciente con una obstrucción aórtica que no podía ser intervenida quirúrgicamente. Notó que la mujer bebía apenas un vaso y medio de agua por día, lo que causó el colapso de su vena cava inferior. Al aumentar su consumo de agua, la paciente no solo recuperó su movilidad, sino que también dejó de sentir dolor en cuestión de días.
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Este caso subraya la importancia de considerar la hidratación como un factor clave en el tratamiento de adultos mayores, particularmente aquellos con afecciones vasculares y cognitivas.
Parodi, con su vasta experiencia en cirugía vascular, destaca cómo una intervención tan sencilla como beber más agua puede tener un impacto significativo en la salud y calidad de vida de los adultos mayores. A pesar de que esta recomendación no genera ingresos para laboratorios o médicos, Parodi insiste en que es su deber ético como profesional de la salud promover lo que es mejor para sus pacientes.
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La “medicina” del agua, como la llama Parodi, es una solución simple pero poderosa que puede mejorar tanto la salud física como la mental de la tercera y cuarta edad. Esta perspectiva se alinea con la necesidad creciente de enfoques más holísticos en la medicina, donde factores básicos como la hidratación no deben ser subestimados. La historia de la paciente que recuperó su calidad de vida con un simple aumento en la ingesta de agua es un recordatorio de que a veces, las soluciones más efectivas son las más simples.
El mensaje final del cirujano es claro: antes de recurrir a procedimientos invasivos o atribuir el deterioro cognitivo a la demencia, es esencial evaluar la hidratación del paciente. En muchos casos, el agua podría ser la “terapia” olvidada que necesita ser recuperada para mejorar la salud y el bienestar en la tercera edad.