Por qué los hisopos son muy peligrosos para la salud de los oídos
Es muy común recurrir al uso de hisopos para limpiarse los oídos. Sin embargo, esta práctica puede resultar perjudicial, según el Dr. Suraj Kukadia, conocido en TikTok como Dr. Sooj. Este profesional de la salud, con más de 127 mil seguidores en su canal, advierte que introducir estos adminículos dentro de la oreja puede causar más daño que beneficio.
El Dr. Sooj explica que la cera en los oídos cumple una función protectora esencial, ya que actúa como una barrera que atrapa gérmenes, polvo y suciedad, evitando que lleguen al tímpano. Además, asegura que limpiar el exterior de estos con un paño suave y húmedo es suficiente para mantener una buena higiene sin riesgos.
Utilizar hisopos puede llevar a consecuencias graves, como secreción de pus, sangrado, pérdida de audición, mareos y dolores intensos. En algunos casos, estos problemas requieren tratamientos con antibióticos y pueden tardar hasta dos meses en mejorar. Asimismo, la limpieza agresiva del oído interno puede provocar tinnitus, una condición que causa ruidos molestos percibidos desde el interior del oído, que afectan la paz y la tranquilidad de quienes la padecen.
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También hace énfasis en la importancia de no introducir nada más pequeño que el codo en los oídos. Esta recomendación, aunque suene exagerada, subraya la fragilidad y sensibilidad del canal auditivo. En su video, el médico resalta que cualquier problema relacionado con la cera debe ser evaluado por un profesional de la salud, quien podrá revisar el oído y ofrecer soluciones adecuadas.
Si bien la acumulación de cerumen puede resultar incómoda, su presencia es necesaria para mantener el oído protegido. La eliminación de esta barrera natural con hisopos no solo es innecesaria sino también potencialmente dañina. En caso de experimentar molestias o síntomas relacionados con la cera, es fundamental acudir a un médico para recibir el tratamiento adecuado.
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Culturalmente, limpiar los oídos con hisopos puede parecer una práctica inofensiva, pero la realidad nos dice que los riesgos asociados superan ampliamente los beneficios percibidos. Es una costumbre que se debe desarraigar.
Mantener una higiene adecuada del oído exterior y consultar a un profesional ante cualquier problema es la mejor manera de cuidar nuestra salud auditiva. Hay que evitar el uso de hisopos o de cualquier elemento similar para evitar comprometer tanto el canal auditivo como el sentido mismo.