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Descubren en Alaska los restos del perro doméstico más antiguos de América

Un hueso confundido con el de un oso resultó ser de un perro que vivió hace más de 10,000 años en Alaska.

Durante dos décadas, un pequeño fragmento de fémur de la colección de ciencias de la tierra del Museo de la Universidad de Alaska fue considerado parte de un oso. Excavado en un yacimiento del sureste de la costa de Alaska, el hueso compartía el sitio con restos de peces, aves, mamíferos y humanos de hace miles de años.

Sin embargo, un reciente análisis genético sorprendió a los científicos al revelar que el hueso pertenecía a un perro que acompañó a los humanos en su travesía por las Américas hace unos 10,150 años.

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, ofrece importantes pistas sobre cuándo los perros llegaron a las Américas y las rutas que siguieron junto a los humanos. Este descubrimiento no solo refuerza la larga relación entre personas y perros, sino que también destaca la presencia de estos animales en la vida de los primeros pobladores del continente. Carly Ameen, zooarqueóloga de la Universidad de Exeter, subraya la facilidad de comprender la relación entre humanos y perros, incluso hace 10,000 años.

Desde hace miles de años los perros son el mejor amigo del hombre. Shutterstock.

El fémur de Alaska, aunque es la evidencia física más antigua de perros domesticados en América, no necesariamente corresponde a uno de los primeros perros que llegaron del noreste de Asia. En 2018, se encontraron tumbas de perros en Illinois con una antigüedad de 9,910 años. Este hallazgo en Alaska aporta una nueva perspectiva sobre la presencia temprana de perros en distintas regiones de América del Norte, sugiriendo que los perros llegaron mucho antes de lo que se pensaba.

La investigación genética indica que, hace entre 26,500 y 19,000 años, durante el Último Máximo Glacial, los humanos comenzaron a encontrarse con lobos grises en Siberia. Estos lobos se convirtieron en perros domesticados entre 40,000 y 19,000 años atrás.

El análisis isotópico del fragmento de fémur mostró que el perro de Alaska consumía carne de foca, ballena y pescado, probablemente ofrecida por sus compañeros humanos. Los expertos suponen que estos perros eran similares a los actuales huskies siberianos o alaskeños, adaptados para entornos fríos y utilizados para cazar, transportar cargas y tirar de trineos.

Hoy en día los perros ocupan el lugar de hijos en varias parejas actuales. Shutterstock.

A lo largo del tiempo, los perros siberianos antiguos se expandieron por América del Norte y del Sur, cruzándose con coyotes y lobos locales. Sin embargo, la llegada de los colonos europeos y sus perros hace unos siglos casi aniquiló el linaje genético de estos antiguos perros.

A pesar de ello, la investigación genética y los descubrimientos arqueológicos continúan revelando la historia de estos fieles compañeros. Como destaca Ameen, aún hay un vasto tesoro de datos esperando ser descubierto en nuestros almacenes y trasteros, ofreciendo más información sobre los primeros humanos en la región y los perros que los acompañaron.