Qué pasa cuando te comes las uñas a diario
El hábito de comerse las uñas, conocido en términos médicos como onicofagia, es una conducta que muchas personas adoptan de manera inconsciente. Aunque se percibe como un comportamiento inofensivo o una simple manía, la ciencia ha demostrado que tiene consecuencias graves tanto para la salud física como para la mental.
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Este hábito, que para muchos es una forma de lidiar con el estrés o la ansiedad, causa daños en la piel. Las personas suelen tener cutículas doloridas, uñas deformadas y, en casos más extremos, parches de calvicie en los dedos debido a la constante manipulación y mordisqueo.
Estos daños no solo son un problema estético, también provocan infecciones. Las llagas y las lesiones abiertas que resultan de morderse las uñas son vulnerables a bacterias y hongos, lo que puede llevar a infecciones cutáneas dolorosas y difíciles de tratar.
El tema de la salud mental es otra área de preocupación. Muchas personas que se muerden las uñas también experimentan problemas como la ansiedad, el estrés y otros trastornos obsesivo-compulsivos. Estos empeoran con el tiempo, llevando a una espiral de auto-desprecio y aislamiento.
Steffen Moritz, jefe de Neuropsicología Clínica en el departamento de Psiquiatría y Psicoterapia del Centro Médico Universitario Hamburg-Eppendorf en Alemania, ha investigado en profundidad este comportamiento y ha encontrado métodos efectivos para dejar de morderse las uñas y para evitar otros comportamientos nerviosos similares. Según Moritz, la clave para superar la onicofagia está en entender las causas subyacentes del comportamiento y abordar tanto los aspectos físicos como psicológicos de la conducta.
