El verdadero origen del Día del Amigo: una historia conmovedora
Enrique Febbraro creía que la amistad era la virtud que calienta el cuerpo y te hace ser un humano con todas las letras. En su mente rondaba la idea de que hacía falta una fecha en el calendario que nos recordara este acto de amor. Por lo que, a sus 45 años, este ciudadano ilustre, profesor, filósofo, odontólogo, periodista y locutor de radio, cuando el hombre pisó por primera vez la luna el 20 de julio de 1969, se le encendió el foco.
Este evento histórico, que para muchos representaba un logro tecnológico sin precedentes, significó para Febbraro un símbolo de unión y colaboración entre todos los seres humanos. Al ver el alunizaje, Febbraro lo interpretó como "un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo". Con esta reflexión en mente, decidió que ese día debía ser recordado como el Día del Amigo, una celebración que exaltara los valores de la amistad y la solidaridad.
Motivado por esta visión, Febbraro se embarcó en una misión personal para difundir su idea. Redactó mil cartas y las envió a cien países, traduciéndolas a siete idiomas distintos. Los destinatarios eran en su mayoría sedes del Rotary Club, una organización conocida por su compromiso con causas altruistas. La respuesta fue abrumadora: recibió 700 respuestas, un indicio claro de que su mensaje resonaba con muchas personas alrededor del mundo.
Este primer éxito no fue suficiente para Febbraro. Continuó su campaña visitando organismos nacionales, entidades gubernamentales, municipios, espacios religiosos y políticos, presentando su propuesta como una celebración “ética, sana y sin fines de lucro". Su objetivo era claro: convencer a los líderes y a la gente común de que la amistad era un valor que merecía ser celebrado a nivel mundial.
Tres años después del histórico alunizaje, Febbraro dio otro paso para formalizar su idea. Registró el Día del Amigo en la oficina de propiedad intelectual y donó su invención al Rotary Club como un símbolo de fraternidad. Esta acción solidificó el concepto y le dio una estructura formal, permitiendo que la idea comenzara a ganar reconocimiento oficial tanto en Argentina como en otros países.
A medida que pasaba el tiempo, la idea de Febbraro fue ganando adeptos. La festividad comenzó a celebrarse en diversas comunidades, y la provincia de Buenos Aires, reconociendo la importancia de la iniciativa, le otorgó un marco legal. El 20 de febrero se promulgó el decreto 235, que estableció el Día Internacional del Amigo el 20 de julio de cada año. El decreto fue publicado en el Boletín Oficial el 14 de marzo, consolidando la festividad en la legislación argentina.