Limpia las cortinas de tu casa con este trucazo
Para limpiar tus cortinas hay que tener en cuenta los diferentes tipos de tejidos y las ubicaciones específicas dentro de la casa. No todas las cortinas requieren el mismo nivel de atención. Las cortinas de baño, por ejemplo, están constantemente expuestas a la humedad y las de la cocina suelen absorber humo y grasa, haciendo vital la elección de tejidos fáciles de lavar y resistentes, como el poliéster.
Si tienes cortinas de lino, el proceso de limpieza es bastante específico. Para las cortinas de lino común, un lavado a 40ºC en un ciclo corto para prendas delicadas es adecuado. Es recomendable omitir el centrifugado para evitar que se arruguen demasiado. En cambio, las cortinas de lino cardado deben lavarse a 30ºC y centrifugarse a un máximo de 400 revoluciones por minuto. Para las de lino arrugado, no es necesario plancharlas y pueden ser centrifugadas a 800 revoluciones. El lavado, igualmente, debe realizarse a 30ºC.
Las cortinas de seda, uno de los tejidos más delicados que podemos encontrar en el mercado, requieren un cuidado especial. Primero, verifica si se pueden lavar a máquina. Si es posible, siempre lávalas en frío, en un ciclo corto y sin centrifugado. Si no se pueden lavar a máquina, considera llevarlas a una tintorería especializada para evitar daños.
Para las cortinas de la cocina, al estar expuestas a humo, grasa y humedad, es aconsejable escoger tejidos como el poliéster, que se limpian fácilmente y suelen ser antimanchas. Estas cortinas pueden lavarse a máquina siguiendo las instrucciones del fabricante. Es importante utilizar detergentes suaves y evitar temperaturas altas que puedan dañar el tejido.
Las cortinas del baño, por su parte, pueden ser de telas impermeables o plásticas. Estas están expuestas a manchas de humedad y amarillas que se generan por el paso del tiempo. Para afrontar estas manchas, productos comunes de limpieza como bicarbonato de sodio, limón, vinagre blanco, sal y lejía pueden ser muy efectivos. Una mezcla de bicarbonato de sodio y agua puede frotarse sobre las manchas y dejarse actuar durante unos minutos antes de enjuagar. El vinagre blanco y el limón son excelentes para eliminar el moho y las manchas de agua dura. Para manchas más persistentes, una solución diluida de lejía puede hacer maravillas, pero siempre con precaución y ventilación adecuada.