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Qué es la nomofobia, la enfermedad del celular que afecta a una mayoría de la población

Los avances en la tecnología trajeron consigo la enfermedad del Siglo XXI, la nomofobia, y cómo tratarla es importante para la salud mental.
La tecnología trajo consigo la enfermedad del siglo XXI, la nomofobia, y hay que poner atención a cómo tratarla. Foto: Shutterstock
La tecnología trajo consigo la enfermedad del siglo XXI, la nomofobia, y hay que poner atención a cómo tratarla. Foto: Shutterstock

Los teléfonos inteligentes se han vuelto una extensión de nuestro cuerpo. Esta tecnología ha impulsado la comunicación y el desarrollo social, pero también ha originado un nuevo problema que puede ser considerado como la enfermedad del Siglo XXI con la que hay que tratar: la nomofobia.

Este trastorno, que es el miedo irracional a estar sin un teléfono móvil o sin conexión a internet, afecta al 60% de la población mundial, según un estudio del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA). Si tenemos en cuenta que el 78% de la población mundial mayor de 10 años posee un celular y el 67% tiene acceso a internet, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones midió en 2023, se trata de una de las principales preocupaciones de salud mental en la actualidad.

La psicóloga Liliana Acuña, de Boreal Salud, explica que la nomofobia va más allá de una simple adicción al teléfono, ya que implica una intensa respuesta psicológica ante la posibilidad de estar desconectado. Los síntomas incluyen ansiedad, depresión, aislamiento, dolores de cabeza y malestar emocional cuando no se puede acceder al celular.

Nomofobia, la enfermedad del siglo XXI.
(Shutterstock)

El impacto negativo de esta fobia afecta múltiples áreas de la vida diaria. Interfiere con los ritmos biológicos y las rutinas, causando interrupciones en el sueño por la necesidad de revisar el teléfono durante la noche y esto puede llevar a un bajo rendimiento académico y laboral, afectando la concentración y atención. Además, la dependencia limita las interacciones sociales cara a cara, llevando a un aislamiento social que dificulta la formación de relaciones genuinas y duraderas.

Para reducir el riesgo de desarrollar nomofobia -o gestionarla si ya se padece- se recomiendan varias medidas. Se puede establecer horarios específicos para el uso del smartphone, evitar su uso durante las comidas o reuniones sociales y no llevarlo al dormitorio a la hora de dormir ni usarlo como despertador, además de silenciar las notificaciones para reducir distracciones y desinstalar aplicaciones no esenciales que consumen mucho tiempo. También es importante realizar actividades sin el dispositivo, como caminar o participar en eventos sociales.

Nomofobia, la enfermedad del siglo XXI.
(Shutterstock)

Las causas de este nuevo problema están arraigadas en factores psicológicos como la baja autoestima y la falta de autoconfianza. En el contexto clínico, el tratamiento incluye psicoterapia, donde se abordan las motivaciones detrás de la dependencia al celular. Se trabaja en reducir la ansiedad, aumentar el autocontrol y mejorar la tolerancia a la frustración.

El tratamiento adecuado de la nomofobia puede transformar significativamente la vida de las personas. Adoptando hábitos saludables y reduciendo la dependencia del smartphone, se pueden mejorar las relaciones personales, aumentar el rendimiento académico y profesional, y fomentar el bienestar general. Promover un uso saludable de las tecnologías es imprescindible en la era actual.