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Subes de peso sin razón aparente: qué estás haciendo mal

Ser consciente de lo que consumes te ayudará a mantener un peso saludable.

Uno de los primeros aspectos a considerar cuando engordamos sin razón aparente es la calidad de los alimentos que consumimos. Muchos productos se venden como saludables, pero en realidad son “comida basura” disfrazada. Yogures libres de grasa, cereales de desayuno repletos de azúcar y barras energéticas pueden parecer opciones sanas, pero están llenos de azúcares añadidos y aditivos que no benefician a tu cuerpo

Es importante leer las etiquetas, pues algunos alimentos solo aportan calorías vacías y desequilibran nuestros niveles de azúcar en sangre, provocando antojos y hambre insaciable. El estrés es otro gran culpable cuando se trata de aumento de peso inexplicable. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo libera cortisol, una hormona que aumenta el apetito y desata el almacenamiento de grasa en la zona abdominal. Practicar técnicas de manejo del estrés como la meditación, el yoga o simplemente pasar tiempo al aire libre puede ser muy beneficioso.

Leyenda

Estar sentado durante largos períodos es otro factor que contribuye al aumento de peso. Incluso si haces ejercicio regularmente, pero pasas la mayor parte del día sentado puede ralentizar tu metabolismo y afectar la manera en que tu cuerpo procesa las grasas y los azúcares. Es importante incorporar más movimiento en tu rutina diaria, ya sea caminando más, haciendo pausas activas o utilizando una mesa de pie.

Dormir poco o mal también afecta negativamente a las hormonas que regulan el hambre. La falta de sueño puede hacer que sientas más hambre y menos saciedad, lo que te lleva a comer más de lo necesario. Asegurarte de dormir entre siete y nueve horas por noche puede ayudar a mantener estos niveles hormonales equilibrados y a reducir los antojos de alimentos poco saludables.

La falta de sueño te hace sentir con menos saciedad.

Comer demasiado rápido es otro hábito que puede llevar a un aumento de peso. Cuando comemos rápidamente, no damos tiempo a que nuestro cerebro reciba las señales de saciedad del estómago, lo que nos hace consumir más alimentos de los necesarios. Tomarse el tiempo para masticar bien y disfrutar de cada bocado puede mejorar la digestión y ayudar a controlar las porciones.

La hidratación es un factor importante para mantener un peso saludable.

No beber suficiente agua puede llevar a una sensación de hambre que en realidad es sed. La exposición al sol y la vitamina D también juegan un papel protagónico, pues la falta de vitamina D se ha asociado con el aumento de peso y la obesidad. Además, las bebidas azucaradas, los cafés con leche y los jugos de frutas pueden añadir una cantidad significativa de calorías a tu dieta sin que te des cuenta. Optar por agua, tés sin azúcar o infusiones puede reducir tu ingesta calórica diaria y ayudarte a controlar el peso.