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No lo hagas más: los peligros de aguantar un estornudo

Explora cómo los estornudos, más allá de un simple acto reflejo, juegan un papel crucial en la protección y a veces complicación de nuestra salud respiratoria y auditiva.

El estornudo, un fenómeno tan cotidiano como involuntario, es esencialmente un mecanismo de defensa que nuestro cuerpo emplea para expulsar irritantes de las vías respiratorias. Si bien a menudo está rodeado de creencias populares, como las mencionadas en un proverbio polaco sobre estornudar una, dos o tres veces, su importancia va mucho más allá de las supersticiones.

Cuando estornudamos, liberamos aire a velocidades que pueden alcanzar los 70 km/h, según estudios del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Esta acción no solo sirve para limpiar nuestras vías respiratorias de polvo, polen y microorganismos, sino que también evita complicaciones mayores. No obstante, reprimir un estornudo puede ser perjudicial y peligroso. Cerrar la boca y pellizcar la nariz durante un estornudo puede forzar a los gérmenes a desviarse hacia los oídos, provocando posibles infecciones como la otitis.

Los estornudos son beneficiosos para la salud respiratoria. Shutterstock.

Además, la presión generada al contener un estornudo puede tener consecuencias severas, como daños en los tímpanos o la ruptura de pequeños vasos sanguíneos, causando hemorragias en los ojos o la nariz. Estos efectos demuestran que más allá de ser una simple molestia, el estornudo tiene implicaciones significativas para nuestra salud.

Durante eventos de salud pública como la pandemia, los estornudos han sido reconocidos como vehículos potentes de transmisión de enfermedades. Esto subraya la importancia de cubrirse adecuadamente, utilizando el hueco del codo o un pañuelo desechable, para evitar la propagación de patógenos.

Reprimir un estornudo puede provocar una hemorragia nasal. Shutterstock.

Aunque estornudar frecuentemente, como en casos de alergias, puede ser agotador, generalmente no es perjudicial para la salud. Sin embargo, es esencial atender a cómo y cuándo sucede. En casos extremos, como el de Katelyn Thornley que estornudaba hasta 20 veces por minuto, es crucial buscar asesoramiento médico.

Finalmente, es normal experimentar dolor breve en el pecho después de estornudar debido a la contracción del diafragma. Este síntoma suele ser pasajero y no debe ser motivo de alarma. A través de la comprensión de estos aspectos, podemos manejar mejor nuestra respuesta a los estornudos, protegiendo nuestra salud y la de quienes nos rodean.