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No tomar para olvidar: Las razones para no consumir alcohol si se sufren problemas emocionales

Es muy tentador ir de copas cuando se está bajón, pero hay suficientes razones de por qué es mejor no beber para buscar alivio si tenés problemas emocionales.
Hay suficientes razones por las que es mejor no beber para aliviar los problemas emocionales. Foto: Shutterstock
Hay suficientes razones por las que es mejor no beber para aliviar los problemas emocionales. Foto: Shutterstock

Es muy común buscar alivio en el alcohol cuando no la estamos pasando muy bien, como en estos tiempos, pero esto puede abrir la puerta a un consumo abusivo con consecuencias enormemente negativas. Es así que veremos por qué no hay que tomar bebidas con alcohol si se tiene problemas emocionales.

La tentación es perfectamente entendible, porque cuando estás pasando por una mala situación, (sea en el trabajo, con la pareja o cualquier otra decepción más en tu lista), es fácil sentir esa punzada en el pecho que parece no desaparecer. Y cuando no se es una persona que hable de sus propias emociones o que se muestre vulnerable, tomar una copa parece la solución más atinada.

Al principio, se siente cierto alivio, ya que el alcohol actúa como un calmante de la ansiedad y activa los circuitos de recompensa en el cerebro. Sin embargo, su ingesta puede traer consigo una serie de problemas que, a largo plazo, empeoran la situación en lugar de mejorarla.

No hay que consumir alcohol si se sufren problemas emocionales.
(Shutterstock)

El alcohol disminuye nuestra capacidad para pensar con claridad, evaluar la situación y encontrar formas efectivas de manejar el estrés, también actúa como una cortina de humo que dificulta la comunicación con quienes nos rodean y, en muchas ocasiones, agrava la situación en lugar de resolverla. Además, su consumo perjudicial afecta negativamente al rendimiento laboral, las relaciones familiares y la salud física en general.

Aunque muchos creen que pueden controlar cuánto beben, con el tiempo es fácil caer en el abuso o la dependencia, y esto puede tener graves consecuencias. No solo a nivel individual, sino también para la sociedad en su conjunto, por ejemplo, el alcohol es responsable de un gran porcentaje de los accidentes mortales de tráfico y está fuertemente asociado a comportamientos violentos, incluida la violencia de género.

No hay que consumir alcohol si se sufren problemas emocionales.
(Shutterstock)

Los efectos del alcohol van más allá de lo que solemos imaginar, ya que van desde problemas de salud mental, como la depresión y el suicidio, hasta discapacidades intelectuales, en caso de consumo durante el embarazo. Sencillamente, beber puede tener un impacto devastador en nuestras vidas y en las de quienes nos rodean.

Aunque puede parecer una forma rápida de aliviar el malestar emocional, tomar puede complicar aún más las cosas. En lugar de buscar refugio en la bebida, es importante explorar otras estrategias de afrontamiento que nos ayuden a resolver nuestros problemas de manera más efectiva y saludable.