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La verdad sobre las mascarillas caseras, según un dermatólogo

Las mascarillas caseras pueden no ser tan efectivas como se cree. Cada tipo de piel es único y requiere cuidados personalizados.

Con el apabullamiento de las redes sociales y la influencia de celebridades y bloggers de belleza, cada vez más personas buscan alternativas naturales y caseras para mantener su piel en óptimas condiciones. Por lo que muchos dermatólogos salen al paso para desmentir algunos mitos sobre las mascarillas y la exfoliación.

Según la dermatóloga Leisa Molinari, las mascarillas caseras pueden no ser tan beneficiosas como se cree. En primer lugar, es importante entender que la piel es un órgano complejo que requiere cuidados específicos para mantenerse sana y radiante. La exfoliación es un proceso natural que se produce cada 28 días, donde las células muertas se desprenden por sí solas. Por lo tanto, no es necesario recurrir a métodos agresivos como la exfoliación mecánica para mantener la piel limpia y saludable.

Las mascarillas de café pueden irritar la piel.

La exfoliación mecánica utiliza elementos físicos para desgastar la piel, lo cual puede generar poco control sobre la profundidad de acción y llevar consigo células que están preparadas para defenderse y no para ser eliminadas. Por otro lado, la exfoliación química emplea sustancias que disuelven las células muertas de manera más suave y controlada. Según la Dra. Molinari, una limpieza diaria adecuada con productos específicos es suficiente para mantener la piel en buen estado.

En cuanto a las mascarillas caseras, es importante tener en cuenta que muchos ingredientes naturales pueden causar irritación o reacciones alérgicas en la piel. Algunos ejemplos comunes son el limón (que puede causar fotosensibilidad), el bicarbonato de sodio (que puede alterar el pH de la piel) o el vinagre de manzana (que puede causar quemaduras químicas). Por lo tanto, es fundamental ser cauteloso al utilizar ingredientes caseros en el cuidado de la piel.

Cada piel es única.

La Dra. Molinari también advierte sobre los riesgos de realizar microdermoabrasiones con frecuencia. Si bien este procedimiento puede ser beneficioso bajo ciertas condiciones específicas (como pieles expuestas a condiciones extremas o con problemas como puntos negros), su uso excesivo puede dañar la barrera protectora de la piel y provocar irritaciones o sensibilidad.