Por qué bostezamos involuntariamente al ver a otros hacerlo
La curiosidad en torno al acto de bostezar, un gesto tan cotidiano como misterioso, nunca deja de fascinarnos. La pregunta de si el bostezo es contagioso encuentra su respuesta en la observación cotidiana: solo basta con mirar a alguien bostezar, sea persona o animal, para sentir el impulso de hacerlo también.
En esta oportunidad, el doctor, Pablo López, coordinador del tratamiento del insomnio de INECO, habló con MDZ sobre los bostezos y la curiosidad que hay detrás de esto, ¿es bueno o malo bostezar tanto?, ¿el bostezo se contagia? A continuación te contamos los detalles sobre este popular tema de la sociedad.
“Este fenómeno destaca el vínculo profundo entre el bostezo y nuestra capacidad de empatizar, es decir, de sentir lo que otros sienten”, comenzó diciendo el doctor Pablo López. Investigaciones recientes subrayan que aquellos con niveles más bajos de empatía muestran menor propensión a bostezar en respuesta a ver a otros hacerlo.
Al indagar sobre los orígenes del bostezo, nos encontramos con un campo de estudio lleno de teorías, pero sin un consenso definitivo. Durante mucho tiempo se creyó que bostezar era una forma de incrementar el oxígeno en el cuerpo. Sin embargo, esta idea ha sido suplantada por teorías más recientes y fundamentadas.
El director de la Carrera de Psicología de Universidad Favaloro, Pablo López, sobre los orígenes del bostezo dijo: “La termorregulación y la comunicación social se destacan como las más convincentes. La primera propone que el bostezo ayuda a regular la temperatura del cerebro, enfriándolo tras un aumento de temperatura. Por otro lado, la hipótesis social sugiere que el bostezo funciona como un mecanismo de vinculación y muestra de empatía entre individuos”.
En cuanto a la valoración del bostezo en términos de beneficios o perjuicios para la salud, Pablo López mencionó que “la ciencia aún no ofrece una respuesta definitiva. Bostezar no se clasifica como bueno o malo en sí mismo, y hasta el momento, no se han identificado beneficios directos derivados de este acto reflejo”.
En conclusión, el bostezo sigue siendo un tema de gran interés científico y social, abriendo puertas a nuevas investigaciones que buscan entender mejor cómo este simple acto reflejo revela complejas interacciones entre la fisiología humana y los lazos sociales.
