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Cómo es convivir con un hombre narcisista: fíjate bien de las señales

Ten en cuenta los rasgos narcisistas que hacen daño a tu relación: falta de empatía, aires de grandiosidad, el convencimiento de que todo se debe hacer como ellos piensan...
Fíjate en las señales de un hombre narcisista. Foto: Archivo
Fíjate en las señales de un hombre narcisista. Foto: Archivo

Las estadísticas señalan que tres de cada cuatro personas con trastorno narcisista de la personalidad son hombres. Este dato lo revela el psicólogo clínico existencial Rodrigo Mandiola, quien además explica que “todos tenemos rasgos narcisistas, necesidades de admiración, que nos quieran, que nos apapachen, pero cuando estamos en una relación de pareja una ‘persona común’ también tiene la capacidad de entregarlo, el narcisista no”.

Dos mujeres se atrevieron a contar sus historias sobre la convivencia con hombres narcisistas. La primera de ellas y que llamaremos Sofía relata que su sueño era formar una familia y se negó a ver las señales. Conoció a su ex esposo en una fiesta y comenzaron a salir. “Todo lo hacíamos como él quería. Tenía siempre miedo a que él se enojara. Terminé durmiendo en el suelo de mi propia casa y me echó estando embarazada. Me separé y ahora estoy tranquila con mi hija de 10 años, pero hasta el día de hoy me envía correos con instrucciones de cómo debo hacer las cosas”. 

Las personas que han convivido con un narcisista son víctimas.

Sofía recuerda que cuando empezó a quedarse en la casa de su ex no podía pisar la alfombra de la ducha, porque se lo mojaba; no podía lavarse el cabello, porque no le gustaba el ruido del secador; no podía cocinar, porque no le gustaba el olor a ajo; también tenía miedo de despertarlo, porque siempre lo hacía de mal humor y se enojaba. Ella simplemente se acomodó a la forma de vivir de él y una vez que se fueron a vivir juntos “eran reglas y yo me las tragaba”.

El psicólogo clínico Rodrigo Mandiola señala que un narcisista espera o cree merecer cosas por sobre los otros. “Hay que entender que las relaciones son recíprocas. Sin embargo, el narcisista no es capaz de ver las necesidades o los dolores del otro y mediante la manipulación logran que tú pases a segundo plano”, dice. También hace énfasis en que las personas que atraviesan una relación con un narcisista son víctimas.

Estar al lado de un narcisista es una constante lucha.

Carmen estuvo en una relación con un hombre narcisista por 10 años. Ambos tenían en común su carrera profesional, eran informáticos, y además compartían los mismos intereses sociales. Al principio, la alentaba a lograr las cosas y de repente todo cambió, le preguntaba “para qué lo haces, si la gente no te quiere escuchar”. Ese tipo de comentarios se los hacía en privado. Una de las cosas que ella notó es que este hombre para el resto era una persona ejemplar, pero en la convivencia con ella era muy conflictivo.

Cuando Carmen consiguió un mejor trabajo y con buen sueldo automáticamente al otro mes su esposo consiguió que también se lo subieran. Además su mayor violencia era quitarle la comunicación. “Era como que yo no existía”, señala Carmen.

Rodrigo Mandiola afirma que la imagen pública para un narcisista es lo más importante para ellos. Saben que mantener la calma los sitúa en una posición superior. “En una discusión es común que el narcisista invalide completamente las emociones del otro y crean que siempre tienen la razón”.