Adicto a las emociones tóxicas: por qué repetimos lo que nos hace mal
Inconscientemente tendemos a repetir situaciones que nos han causado dolor en el pasado como relaciones tóxicas o ambientes laborales desfavorables, cuando no hemos sanado heridas del pasado. De hecho, Candance Pert, médica norteamericana, descubrió que el cerebro libera neuropéptidos en respuesta a las emociones creando ciclos de abstinencia similar al de las drogas.
Por lo que nos volvemos adictos a emociones como el miedo, el enojo, o los celos. ¿Cómo romper estas adicciones emocionales? Es un proceso parecido al dejar algún vicio, requiere de conciencia y resistencia para finalmente sanar y elegir experiencias más saludables.
Y es que las emociones son parte fundamental de nuestra vida y nos ayudan a interpretar y reaccionar ante diferentes situaciones. Sin embargo, cuando estas se vuelven tóxicas y nos generan malestar constante es importante detenernos a reflexionar sobre por qué estamos repitiendo patrones que nos hacen daño.
Estas heridas del pasado que se instalan pueden ser producto de traumas infantiles, experiencias negativas en relaciones anteriores o simplemente creencias limitantes que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida. Cuando experimentamos una emoción intensa nuestro sistema nervioso genera una sensación placentera momentánea.
El problema radica en que estas emociones tóxicas no son saludables para nosotros y pueden afectar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones interpersonales. Por eso es importante aprender a romper con estas adicciones emocionales para poder vivir de manera más plena y equilibrada.
El primer paso para romper con estas adicciones emocionales es tomar conciencia de cuáles son las emociones tóxicas que estamos experimentando con mayor frecuencia y cómo están afectando nuestra vida. Es importante identificar cuáles son los desencadenantes de estas emociones para poder trabajar en su resolución. Una vez identificados los desencadenantes, es importante buscar ayuda profesional si es necesario para poder sanar las heridas del pasado y aprender nuevas formas de gestionar nuestras emociones