El consumo de chía regula el apetito y previene la obesidad
El alimento preferido de las sociedades mayas y aztecas era la chía. Este término de origen maya significa “fuerza” y se trata de una planta oleaginosa, aromática, que al igual que la menta, el tomillo, el orégano y el romero proviene de la familia de las lamiáceas.

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Para qué sirve tomar agua con semillas de chía
Las semillas de chía son fuente de ácidos grasos Omega 3, vitaminas A y C, complejo B y minerales como el calcio, hierro, magnesio, potasio, cobre, zinc y fibra. Entre sus grandes beneficios esta planta resulta un potente protector cardiovascular, porque disminuye los niveles de colesterol malo y de triglicéridos en sangre.
La chía también contribuye a regular el tránsito intestinal y combate el estreñimiento agudo o crónico. Gracias a que es rica en fibra regula el apetito y crea una sensación de saciedad, por lo que disminuye los antojos de comer a cada rato.
También se le considera un antioxidante por su alto contenido de vitamina C, evitando así el envejecimiento prematuro, la piel seca y las uñas quebradizas. Su contenido de vitamina A y B aumentan la vitalidad y los minerales presentes como el calcio, el magnesio y el hierro fortalecen el sistema inmune.
La mejor manera de consumir las semillas de chía puede ser enteras, molidas o en forma de gel, pasándolas por agua. Se recomienda mezclarlas con ensaladas, jugos de frutas, yogurt, agua y también en galletas, panes, pasteles y sopas.