Por qué una alimentación saludable es clave contra el cáncer de mama
Aunque no lo creas, adoptar hábitos alimenticios saludables ayuda a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Según expertos en salud, entre ellos el doctor Juan Carlos Espinoza Burciaga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mantener una dieta balanceada y rica en nutrientes es esencial para contrarrestar factores de riesgo asociados con este y otros tipos de cánceres.
Una alimentación alta en fibra y con una amplia variedad de frutas, verduras y alimentos de origen vegetal contribuye a mantener un peso adecuado y a regular el sistema hormonal, dos aspectos cruciales en la prevención del cáncer de mama. Espinoza Burciaga señala que una dieta equilibrada debería incluir vegetales como el brócoli, las espinacas, las acelgas y las setas.
Estos alimentos son ricos en antioxidantes y otros nutrientes que actúan en el organismo fortaleciendo las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Además, se recomienda consumir frutas como la papaya y las uvas, ya que contienen compuestos que apoyan la eliminación de toxinas y protegen las células de daños que pudieran desencadenar el crecimiento de células cancerígenas.
Reducir el consumo de azúcares y grasas es otro pilar importante para disminuir el riesgo de cáncer de mama. Las dietas altas en azúcar y grasas saturadas se asocian a un mayor riesgo de obesidad, una condición que influye en el desarrollo de diversos tipos de cánceres. Espinoza Burciaga explica que la obesidad y el sobrepeso están ligados a al menos 18 tipos de cáncer, incluido el de mama. Estos problemas de peso afectan el equilibrio hormonal del cuerpo, elevando los niveles de estrógeno y de otras hormonas que influyen en el crecimiento de células cancerígenas.
El ejercicio también es un aliado en la lucha contra el cáncer de mama. Practicar al menos 30 minutos diarios de actividad física contribuye a mantener un peso saludable y a reducir los niveles de inflamación en el organismo. La actividad física favorece la circulación y fortalece el sistema inmunológico, lo que aumenta la capacidad del cuerpo para detectar y eliminar células anormales.
Por otro lado, el consumo de carnes rojas y procesadas se ha asociado a un mayor riesgo de cáncer. Cuando las carnes se cocinan a altas temperaturas, se generan compuestos nocivos que incrementan el riesgo de cáncer, incluyendo el de mama. Espinoza Burciaga aconseja moderar el consumo de estas carnes y optar por proteínas vegetales o carnes blancas, como el pollo y el pescado.